domingo, 29 de mayo de 2016

Gabriele Münter. 1877 -1962.

Con el inicio del siglo XX, se desarrollan en Europa las vanguardias artísticas, y la mujer artista está presente en todos estos movimientos, ( Dadaísmo, Futurismo, Surrealismo y Expresionismo ),intentando encontrar un espacio propio.
 
Sin embargo, la Historiografía del Arte las ha ignorado, y ha ignorado sus aportaciones personales, bajo la sombra de los grandes maestros del siglo XX. Ejemplo de mujeres artistas los tenemos en Gabriele Münter, Kathe Kollwitz, Paula Modersohn-Becker y Marianne von Werefkin.
 
Gabriele Münter, pintora y fotógrafa del expresionismo alemán, destaco y estuvo vinculada al grupo Der Blaue Reiter en el que también participaban figuras de vanguardia alemana como Vasili Kandinsky, Franz Marc, August Macke, Alexei von Jawlensky, Paul Klee o Marianne von Werefkin.



 
Autorretrato. 1909

Nace en Berlín en 1877.
 
De familia burguesa y con una vida fácil, su aspiración era ser profesora de dibujo algo ya aceptado socialmente.
 
Su formación como artista es tardía; los estudios de arte no los inicia hasta 1897, tiene veinte años; se matricula en la Escuela de Artes para mujeres de Dusseldorf, done comienza con clases de grabado y escultura.
 
¿En una escuela para mujeres, por qué?.
 
A finales del siglo XIX está prohibida la entrada de mujeres en las Escuelas Oficiales de Arte; se considera que las mujeres interrumpen y " distraen" la enseñanza de los barones, y tan solo en esta escuela de Dusseldorf, por supuesto escuela segregada, podían estudian mujeres en Alemania. La calidad de las enseñanzas de la escuela femenina, no es muy buena y Gabriele decide irse a Estados Unidos, donde esta de 1898 a 1901; se dedica a viajar. A su regreso a Alemania, ingresa en la Escuela de la Asociación de Mujeres Artistas de Múnich, de nuevo la decepción la lleva a irse a Paris, y se matricula en la recién inaugurada Academia Phalanx, un centro de aprendizaje mixto donde estudio en 1902; tuvo como maestro a Kandinsky, del que se convertirá en alumna, colaboradora y compañera sentimental.



 
Gabriele Münter y Wassily Kandinsky en Saint-Cloud, 1906.


Desde 1904, viaja con Kandinsky por Austria, Holanda, Túnez, Italia, París, para volver a Berlín en 1908 y establecerse finalmente en Múnich.



 
Muñeca, 1909.
 
 
A lo largo de este periodo de formación, su pintura evoluciona rápidamente desde el impresionismo , e incorpora diversas influencias, como el Fauvismo o la pintura de Gauguin y Van Gogh, que dejaran una huella evidente en su obra.
 
 
  En “Anochecer”. de 1909.
 
 
 
 
Vemos claramente la influencia de las obras de Gauguin en las grandes superficies homogéneas de color ,y en la ausencia de interés por la perspectiva , así como los fuertes colores aleatorios de los fauvistas. 
 
También en 1908 Münter había descubierto la pintura bávara sobre vidrio, técnica que aprende de un artesano y que le entusiasma, y que vemos plasmada en este óleo sobre tabla en el que las formas están delineadas y los colores son brillantes.
 
Dicen los expertos que las montañas azules son una referencia a su pareja Kandinsky que ese momento desarrollaba sus teorías sobre el color.
 
En la obra "Interior de la casa de Murnau"



 
 
 
Recordamos los interiores de Van Gogh.



 
 
Atardecer en St. Cloud.


Pero sobretodo intenta desarrollar un estilo profundamente personal. Así, su estilo de madurez se caracterizará por el uso de colores puros, la frecuente utilización de la espátula y una gran libertad compositiva.



 
 
Vista desde la casa del hermano de la artista, Bonn.1908.


Al leer el comentario de Reinhold Heller sobre "Vista desde la casa del hermano de la artista ", podemos deducir cuales son los intereses de Münter en torno a 1908.
 
Reinhold Heller nos dice de este oleo sobre cartón:
 
"Lo que más se destaca en la imagen es la verja y la enredadera entrelazada en ella, que ocupan el tercio inferior de la composición. Las fachadas de las casas, blancas y doradas, vinculadas al fragmento gris del balcón de la casa de Münter a la derecha, suponen no obstante un marco de planos, un encuadre que da realce a la calle, a la hilera de árboles y a la sensación que éstos dan de profundidad espacial. De este modo, Münter consigue una composición controlada en la que sus diversos componentes interactúan sutilmente.
 
Los colores que utiliza Münter en esta obra juegan con la estructura compositiva de manera nada convencional. Los tonos intensos azules y verdes, salpicados de vivas pinceladas de rojo y ocre dorado, dominan toda la parte inferior de la verja y la calle, contrarrestando su calidad perceptiva de profundidad al definir el primer plano. Los rojos dorados, los verdes oscuros y las tonalidades anaranjadas, colores sorprendentemente otoñales en una obra en la que se plasma un día de finales del verano, marcan la hilera de árboles que ocupa el centro de la composición. Y por detrás de ellos se levantan los luminosos edificios blancos y amarillos, con sus fachadas bañadas por el sol y sus filas de ventanas en azul oscuro que guían la mirada hacia delante en tanto que la superficie plana y azul pálida del cielo se hace eco de la franja horizontal de la verja cubierta de enredadera que se ve en la parte inferior de la escena."
 
Tras una unos años en Berlín, Gabriele Münter y Wassily Kandinsky se establecieron en Munich. Allí, Gabrielle Münter se incorpora al los s círculos artísticos más progresistas del momento: se unió a la Nueva Asociación Artística de Munich y más tarde al Círculo de Amigos del Der Blaue Reiter. Todo ello le permite estar en contacto con artistas cuyos intereses artísticos son semejantes a los suyos y participar en exposiciones colectivas y debates teóricos.
 
Su pintura comienza a transformarse. Se hace más esquemática y se van incrementando las líneas fuertes en los contornos y la paleta de colores primarios.
 
 
 
 
Paisaje con muro blanco, 1910.

Así mismo vemos, la característica sencillez y claridad de sus composiciones, y la depuración de los detalles superfluos.



 
 
Viento y nubes, 1911.
 

Podríamos decir que ya tenemos las bases de una pintora pos-expresionista. Su fuerte paleta, sus rasgos esquemáticos y algo duros y sus temas  sociales o populares.
 
 
En 1909 compra una casa en el pueblo bávaro de Murnau, que se convierte, en los veranos, en el punto de encuentro con Kandinsky, Alexej von Jawlensky y Marianne Werefkin.



 
 
Casa de Gabriele Münter en Murnau. 1931.


Esta casa, donde vivió la artista hasta su muerte en 1962, es importante: ya veremos más tarde hasta qué punto.
 
Las casas, en general, son un tema frecuente en la pintura de Gabriele.



 
 
 
Continua desarrollando una gran actividad en los círculos artísticos de vanguardia alemanes y contribuye activamente en la realización y participa en las exposiciones de la Neue Künstlervereinigung de Múnich, presentando 21 obras en 1909 y 5 obras en la de 1910 .
 
En 1911 abandona esta asociación a la vez que Kandinsky y Franz Marc para participar en las exposiciones y la creación del almanaque de Der Blaue Reiter.
 
Estas actividades y participación de Gabriel en los distintos círculos artísticos puede parecer una simple anécdota, pero no es así ya que la presencia de artistas femeninas en el mundo del arte era difícil, pues primaba la presencia masculina, y con todo Münter fue aceptada como una más en las discusiones y debates, teniendo su obra el mismo derecho a tomar parte en las exposiciones.
 
A pesar de ello su obra no es demasiado bien acogida por la critica que calificaba su pintura peyorativamente de tendencia expresionista.



 
 
Calle de Murnau.


En esta obra vemos la influencia de Jawlensky que fue quien orientó a Gabriele para que aprovechase la expresividad de la línea que ya tenían sus pinturas y desarrollase el estilo cloisonné que la caracterizó durante el resto de su carrera, con las marcadas líneas negras que delimitan los planos de color.



 
 
Retrato de Alexander von Jawlensky. 1909.


Al comienzo de la 1ª Guerra mundial Gabriele y Kandinsky se refugian en Suiza. Kandinsky regresa a Rusia y muerta su esposa, se casará con una sobrina y termina su relación con Gabriele Münter. Gabriele se sintió desolada con esta boda. Regresa a Murnau y durante muchos años no pudo volver a la pintura. Sera en los años veinte cuando regrese a la pintura, otra vez de forma intensiva.
 
Sigue pintando paisajes, retratos y flores.
 
En Casa y jardín, 1922



 
 
 
Vemos colores violentos como los de El Puente, y los fauves, que se colocan en contrastes chocantes, amarillo y verde, amarillo y negro, rojo y negro ,delimitados por trazos negros muy marcados, pero aparecen un raro equilibrio, en el que hay ecos del arte popular ruso, que hace más suave la violencia expresionista.
 
En 1927 conoció al filósofo e historiador del arte Johannes Eichner, al que permaneció unida hasta la muerte de éste.
 
Eichner, como Kandinsky, también cree firmemente en su talento y la incita a trabajar, pero intentando imponerle unas normas estilísticas mucho más conservadoras que aquellas que Gabriele sentía como propias, de modo que le crea una gran inseguridad.



 
 
Flores, 1928
 
 
 
 
 
En 1937 los nazis prohíben una exposición suya en Munich, ya que el arte de estilo expresionista era considerado "arte degenerado" y por lo tanto contrario a los intereses del nuevo régimen instaurado en Alemania. Esto le afecta profundamente pero que no logra volver a separarla del arte.



 
 
" Paisaje" 1933.


A pesar de la gran calidad de su trabajo, como figura del arte del siglo XX quedó eclipsada por dos acontecimientos que marcan su biografía:
 
Ser la pareja sentimental de Kandinsky
 
Haber salvado de la destrucción una amplia colección de obras de Kandisnky, y de un buen número de amigos artistas con los que había compartido trabajo y experiencias en Der Blaue Reiter.
 
Ante la persecución nazi las reunió y las mantuvo ocultas junto a las suyas en el sótano de su casa de Murnau. Las autoridades nazis acudieron en al menos tres ocasiones para confiscar obras degeneradas pero no pudieron encontrarlas.
 
A pesar de los bombardeos durante la guerra, las obras permanecieron a salvo y siguieron escondidas durante la ocupación de la zona por las tropas aliadas evitando ser confiscadas.
 
Todas las obras fueron donadas por la artista a la ciudad de Munich en 1957 en dónde actualmente se exhiben.

lunes, 9 de mayo de 2016

Alexej von Jawlensky. 1864 - 1941.

 
 
 
De origen ruso, su interés por la pintura comienza tras visitar la Exposición Mundial de Moscú de 1880; tenía 16 años y estudiaba en la Academia Milita. Abandona lo estudios militares e inicia los de pintura en la academia de Bellas Artes de San Petersburgo. Desilusionado por los métodos academicista, deja la Academia y se traslada a Múnich en 1896.
 
Desde el punto de vista estilístico es considerado expresionista pero en su pintura no encontramos el espíritu pesimista y agónico tan característico del expresionismo.
 
Análisis, evolución e influencias:
 
 
Sus primeras obras, como podemos ver, tienen un marcado naturalismo.



 
El Viejo Schlom Judío. 1893.


Trabaja el óleo sobre lienzo y como tema principal  el retrato, en los que predomina el color sobre la línea, y donde el juego de luces y sombras tiene gran importancia.
 
En 1905 viaja a Francia, donde conoce y estudia las obras de Paul Gauguin y Vincent van Gogh.
 
Su admiración por la obra de estos autores la vemos claramente en este autorretrato.



 
Autorretrato. "Sobrero de copa".

Tuvo la oportunidad de conocer a Henri Matisse y la obra de los pintores fauves, junto a los que expondrá en el Salón de otoño de ese mismo año.



 
 
 
Como consecuencia nos encontramos:
 
Como temas principales el retrato, los paisajes y las naturalezas muertas.
En todas ellas característica común es la subordinación del motivo al color, dotando a éste de apariencia plana y renunciando al uso de sombras y contornos en beneficio de una composición que en su caso extremo se limita a la yuxtaposición horizontal de bandas de colores primarios y complementarios.



 
 
 
Los elementos del cuadro se hacen menos naturalistas y la línea, que delimita los contornos, se van a ir haciendo más ancha y más marcada a lo largo de esto años hasta que hacia 1914 la iremos viendo desaparecer.



 
 
 
En 1907, conoce a Kandinsky, que se convertira en su amigo y colaborador artístico.



 
Retrato del bailarín Alexander Sacharoff . 1909.
 
 

 
 
Paisaje 1911


En 1911, Jawlensky nos expone las características de sus obras en estos años.
Nos dice:
 
 "Aquel verano (de 1911, pasado en Prevov) significó para mí una gran evolución en mi arte. Allí pinté mis mejores paisajes y las grandes obras figurativas de colores muy fuertes y luminosos, nada naturalistas y dependientes de la especificidad de los materiales. Usé mucho el rojo, el azul, el naranja, el verde y el amarillo. Las formas estaban intensamente contorneadas en azul Prusia y surgían poderosas de un éxtasis interior".
 
Pero no podemos olvidar que como casi todos sus compañeros alemanes, su pintura estuvo marcada en lo espiritual y lo artístico, por el sentido musical y el misticismo inspirado en la teosofía y por la sencillez de las formas.



 
 
 
Los años 1911 y 1912 son la etapa de un primer apogeo estilístico y son los retratos de estos años los que comienzan hacerlo famoso.



 
 
 
Sera en la década de 1910, cuando comienza, verdaderamente, su interés por la representación de rostros bajo el impacto que le habían producido en su juventud los iconos rusos.
El rostro humano se va convirtiendo en el tema central de su obra, en el que no se busca el parecido físico sino el tipo humano que representa.



 
 
 
Son retratos principalmente de mujeres a las que conocía. Al principio las pinta con accesorios, usan sombreros de ala ancha, abanicos... , pero después de pasar algún tiempo con Matisse y Emil Nolde , desespoja los retratos de todo lo aleatorio y se centra exclusivamente en la forma de la cabeza. 
 
Los retratos irán evolucionando , como iremos viendo desde su inicial expresionismo hacia formas cada vez más simplificadas, que desembocaran en un tipo de retratos casi abstractos, pintados con apenas unos cuantos planos geométricos de color.



 
El velo rojo. 1912.


Representa a una mujer de medio cuerpo, ligeramente de perfil, en la que todas las formas están delineadas con gruesas líneas negras, lo que nos da una máxima expresividad.
Es una obra realizada con colores intensos, con un dominio del rojo; el rojo predomina en el velo y en el traje, y las pinceladas verdes en el rostro y el cuello de la figura nos hablan de la influencia del fauvismo.
La influencia de los iconos rusos la vemos en que la figura ocupa todo el espacio del lienzo; las formas están delimitadas por líneas negras; en el tratamiento de los rasgos de la cara: los ojos almendrados, la línea de las cejas o de la nariz;  la postura de recogimiento y espiritualidad.
 
El mismo color dominante de la pintura el rojo, nos habla de esa influencia de la cultura rusa.
En Rusia el color rojo tiene especial significación. Existe en la casa tradicional rusas un espacio conocido como el «rincón rojo», que es como se denominaba al lugar principal de la casa, lugar privilegiado donde se colocaban los iconos y los objetos más hermosos del hogar. Así, rojo viene a ser sinónimo de espiritualidad.
 
Alexej von Jawlensky nos dice:
 
«Mi alma rusa estuvo siempre cercana al arte ruso antiguo, a los iconos, al arte bizantino, a los mosaicos de Rávena ,Venecia y Roma y al arte románico. Todas estas formas artísticas causaron en mi alma una profunda vibración, pues sentía en ellas el verdadero lenguaje espiritual» .
 
 
 
 
 
En esta obra observamos también la influencia de los iconos tanto en los colores estridentes como en la simplificación formal, que también nos recuerda a las representaciones medievales de la Madonna.
 
Tras el estallido de la Guerra Mundial ( 1914-1918), los rusos tuvieron que abandonar Alemania en el plazo de cuarenta y ocho horas. Para Jawlensky y sus familiares este hecho constituyó un golpe terrible: se vieron forzados a dejar su casa, su taller, sus cuadros, sus amigos y costumbres para recalar, con las cosas que pudieron llevar consigo, en el pueblecito de Saint-Prex, junto al lago de Ginebra.
 
En sus memorias nos dice:
 
"Al principio quería seguir pintando en Saint-Prex igual que lo hacía en Munich. Pero algo dentro de mí me impedía pintar cuadros sensuales y llenos de color. Mi alma había cambiado por culpa de tanto dolor, y eso me forzaba a encontrar otras formas y colores para expresar lo que conmovía mi alma".
 
En 1914, año del exilio en Suiza de Jawlensky, marca el inicio de lo que sera la principal aportación de este pintor: la " seriación", la repetición exacta de formas que, hoy nos son ya tan familiares. Fue Jawlensky el primer artista del siglo XX que usó la imagen repetitiva en el sentido en el que la emplearían más tarde pintores como Noland o Warhol.
 
Como hemos comentado a partir de 1914 en sus " Variaciones" la línea vuelve a omitirse, siendo ahora sólo juegos de manchas de colores, a veces en un orden aleatorio, a veces constituyendo formas definidas.
 
Destacan paisajes, algunos árboles en los que cambian sólo los colores y algunas pinceladas.



 
 
Variación. 1914.



 
Variación. 1916



 
Variación. 1916


Desde 1917 hasta 1920, Jawlensky realiza las que serían sus obras más conocidas:
 
● Cabezas Místicas. En las que aún se usa el color acompañado de líneas.



 
 
 
● Rostros del Salvador.
 
A rasgos generales, predomina la línea de color con algunas pinceladas de color.
 
En ellas mezcla elementos fauvistas, expresionistas y de la tradición y espiritualidad del arte de su país natal.
Las primeras son rostros femeninos estilizados.



 
 
 
Mientras que los segundos son rostros asexuados, ni femeninos ni masculinos.



 
 
 
Jawlensky en estas obras crea su propia versión del icono moderno.
 
En 1918 el pintor se traslada con su familia a Ascona, y sigue pintando Variaciones, Cabezas Místicas y Rostros de Santo, y crea la primera Cabeza Constructivista.



 
 
 
En ellas realiza una lectura más geométrica y aún más interiorizada y meditativa del rostro. Los abiertos y enormes ojos de sus obras anteriores se cierran ahora, cubiertos por delicados párpados, convertidos en trazos horizontales de color.



 
 
 
De ellos emana una gran espiritualidad, lograda tras un largo y laborioso peregrinaje interior y un proceso de depuración formal: deduciendo más que abstrayendo, evidenciando las estructuras intrínsecas de la realidad.
 
El orden formal alcanzado se mantiene lo más posible, con variaciones mínimas, aunque concediendo al color una gama de combinaciones y resultados espectaculares.
 
 
Al finalizar la guerra, en 1922, se casa con su antigua sirvienta Hélene Nesnakomoff de Werefkin, la madre de su único hijo, se instaló en Wiesbaden



 
Retrato de Hélene.
 

En 1924, junto a Paul Klee, Lyonel Feininger y Wassily Kandinsky, forma el grupo Die Blaue Vier (Los Cuatro Azules), con el único objetivo de exponer juntos y enseñar cada uno sus características propias; expusieron en América y distintos países de Europa.
 
Desde los últimos años de la década de 1920, una severa artritis le va imposibilita de forma progresiva para poder pintar.
La enfermedad le obliga a reducir el formato de sus cuadros a partir de 1934, cuando comienza una nueva serie de rostros limitados ya a lo esencial: " las Meditaciones"
 
En 1933 dice en una carta a la mecenas y galerista Hanna Bekker vom Rath:
 
"Físicamente soy puro dolor, pero espiritualmente me siento libre y vivo y amo el arte". Jalewsky define sus meditaciones como: "diálogos entre Dios y yo" o bien "oraciones a Dios".



 
 
 
Hasta 1937 pinta casi setecientos de dichos rostros, con un pincel atado a sus agarrotadas manos y sufriendo indeciblemente, pero con una necesidad desesperada de expresarse.
 
En 1938, comienza a dictar sus memorias.
 
Mure en Wiesbaden, el 15 de marzo de 1941

jueves, 21 de abril de 2016

Jackson Pollock. " Mural".

 
 
 
 
"Mural" firmado en 1943 Óleo y caseína sobre lienzo.
The University of Iowa Museum of Art Peggy Guggenheim



Es el primer trabajo de gran formato pintado por Pollock. Fue encargado por Peggy Guggenheim para decorar y cubrir una de las paredes del recibidor de su apartamento en Nueva York. Se lo encarga a Pollock por consejo de Piet Mondrian . Duchamp fue quien sugirió a Pollock que en vez de trabajar directamente sobre la pared, lo pintara sobre un lienzo.
 
Pollock escribió:
 
“... Sin ningún compromiso en cuanto a qué o cómo lo pinto. Voy a pintar un óleo sobre lienzo. Ellos lo quieres para la fiesta de 16 de noviembre y quiero tener la pintura  acabada para esa fecha. . ....... se ve bastante grande, pero emocionante como el infierno “.
 
Para la crítica es:
 
Una de las obras que cambió el rumbo del arte contemporáneo en los Estados Unidos.
 
Se convierte en el inicio de una nueva técnica para Pollock y en el icono de un nuevo movimiento, el expresionismo abstracto. Movimiento mediante el cual Nueva York le robó la modernidad a París.
 
¿ Cuál es el tema de "Mural"?
 
En palabras de Jackson Pollock:   Se trata de “una estampida ... [de] todos los animales en el oeste de Estados Unidos, vacas y caballos y antílopes y búfalos Todo está cargando a través de esa superficie maldita..” 
 
La visión de Pollock puede haber sido un recuerdo de su infancia en el oeste de Estados Unidos.



 
 
Es una obra de grandes dimensiones ( 247 x 605 cm) que puede ser apreciada tanto de cerca, por sus texturas y sus colores como de lejos para gozar de su ritmo compositivo y su estructura armónica.
 
Dadas sus grandes dimensiones se tiende a observar de lejos, pero es un cuadro pintado para un espacio íntimo y por tanto hecho para ser visto de cerca.
 
Una primera mirada a la obra nos muestra, grandes líneas de color, curvas y ondulantes que suben y bajan dándole un ritmo de movimiento que nos trasmite la vehemencia y el frenesí con el que lo pinto Pollock.



 
 
 
Si nos detenemos en la observación, podemos apreciar entre esas grande líneas de color formas que nos sugieren caras, cuerpos , pájaros, números, letras, todos parcialmente visibles, pero ocultos en parte dentro de esta pintura masiva , que recorremos siguiendo la línea que se pierde cuando comienza otra línea; y que la contigüidad de los trazos nos lleva a recorrer uno y otro a una velocidad vertiginosa y constante.
 Esto es, lo que esta primera obra, tiene en común con los siguientes trabajos de Pollock: la constancia en la composición, en la que nunca una línea o un color, una salpicadura o un movimiento, será más relevante y protagónista que otro.

Técnica :
 
De la ejecución del cuadro se ha dicho que "Mural" se realizo en una sola noche, en un repentino estallido de creatividad.
 
Los trabajos de restauración y reparación encargados al Centro Getty de Los Ángeles para solucionar el problema de la curvatura del lienzo, sustituir y reforzar los bastidores, además de eliminar la capa de barniz que se añadió tras la muerte del autor, así como el estudio del lienzo nos han revelado que: no pudo se pintado en uno o dos días como se cuenta porque se han encontrado múltiples capas de pintura seca. Los colores utilizados eran al aceite, que tardan días o semanas en secar, tan solo el color blanco se identifico como pintura con base de agua. Si Pollock hubiera pintado todo el lienzo en una noche y todo el sobre capas de pintura todavía húmeda, no habría una separación tan clara de líneas y remolinos de color, lo que nos indica un periodo de tiempo mucho más largo que una sola noche.
 
Al mirar el cuadro también observamos que Pollock utilizó su técnica goteo, pero no colocando el lienzo sobre el suelo, como es habitual en él, sino que el lienzo se encontraba de pie en posición vertical de aquí que los goteos fluyan todos hacia abajo.


¿ Que rasgos de influencia a precias los críticos en el Mural?
 
La influencia de dos grandes pintores mexicanos: José Clemente Orozco, por la fuerza expresiva que desprende "Mural", y de David Alfaro Siqueiros por las salpicaduras y goteados que vemos.
 
Pollock conoció a David Alfaro Siqueiros en un curso que este impartía en Los Ángeles sobre nuevas técnicas y materiales para la expresión visual, en el cual animaba a sus estudiantes a emplear el aerógrafo, la pistola de aire, pinturas y materiales sintéticos, entre otros. También empleaba salpicaduras y goteados para dar soluciones más originales e ingeniosas a sus obras; a esta técnica la llamaba el «accidente controlado», y fue precisamente la que habría de convertirse en la columna vertebral del trabajo de Pollock.
 
También por influencia de los pintores mexicanos, Pollock, se intereso por la pintura mural y los grandes formatos. Si bien nunca pintó un mural directamente en la pared, la mayor parte de su obra tiene enormes dimensiones.
 
Otra de sus grandes influencias fue Pablo Picasso, en particular su obra Guernica (1937), cuyos trazos y carga expresiva pronto se vieron reflejados en el propio trabajo.
 
Del Regionalismo figurativo de Thomas Hart Benton, muestra el vigor de lo abstracto y expresionista.
 
El ritmos enérgicos de Benton, los colores arremolinados de la artista estadounidense Albert Pinkham Ryder, e incluso las duros negros del artista barroco español El Greco.

 
Pollock pintando:



 
 
 
Aquí se puede apreciar una fotografía de Jackson Pollock realizando una de sus grandes obras que posteriormente realizo, también se observa claramente su técnica y fundamentando lo que dijo en el año 1945:
 
 “Mi pintura no procede del caballete. Por lo general, apenas tenso la tela antes de empezar, y, en su lugar, prefiero colocarla directamente en la pared o encima del suelo. Necesito la resistencia de una superficie dura. En el suelo es donde me siento más cómodo, más cercano a la pintura, y con mayor capacidad para participar en ella, ya que puedo caminar alrededor de la tela, trabajar desde cualquiera de sus cuatro lados e introducirme literalmente dentro del cuadro. Se trata de un método similar al de los pintores de arena de los pueblos indios del oeste. Por eso, intento mantenerme al margen de los instrumentos tradicionales, como el caballete, la paleta y los pinceles. Prefiero los palos, las espátulas y la pintura fluida que gotea y se escurre, e incluso un empaste espeso a base de arena, vidrio molido u otras materias”.

Por si te interesa:

Sobre :


 Peggy Guggenheim : 

https://es.wikipedia.org/wiki/Peggy_Guggenheim
Centro Getty de Los Ángeles:


 
Piet Mondrian :
David Alfaro Siqueiros :
José Clemente Orozco
 

martes, 5 de abril de 2016

La Alegoría de la Liga Santa. El Greco. Comentario Iconográfico.

 
 
 
 
Oleo sobre lienzo de 140 cm × 110 cm.
Monasterio del Escorial.



Pintado por El Greco entre 1578 y 1579, se le conoce por diversos nombres: "Sueño de Felipe II",   "La adoración del nombre de Jesús",   "La gloria de Felipe II" o  " La Alegoría de la Liga Santa . Lo que nos indica las diversas interpretaciones que de la representación iconográfica se ha hecho.
 
Si analizamos el lienzo observamos:
 
Que la composición se divide en dos zonas claramente definidas, superpuestas e intercomunicadas por los rayos de luz y las miradas de los personajes de la parte inferior.
 
En la parte superior tenemos un rompimiento de gloria, y entre nubes y ángeles se manifiesta el anagrama del nombre de Jesús.
 
En la parte inferior nos encontramos con:



 
 
 
En primer lugar una multitud arrodillada, encabezada por el rey de España, el Papa y el Dux que contempla la visión. Tras ellos se descubren en medio de un paisaje flamígero las puertas del Purgatorio, y en primer término a la derecha la boca del Leviatán devorando a los condenados infieles y herejes.
 
¿Por qué y para que se pinta? ¿ Qué significado se le ha dado?
 
Podría ser, el lienzo que realiza El Greco como carta de presentación a Felipe II, en su intento de introducirse en el círculo de pintores cortesanos, aunque de ser así no tuvo el resultado que pretendía.
 
En el lienzo identificamos a Felipe II, el Dux de Venecia y el pontífice Pío V, y junto a ellos, también tenemos, la figura juvenil y medio desnuda del almirante Don Juan de Austria. Que aparezca Juan de Austria lleva a algunos autores a pensar que se trata de un encargo para colocarlo en la tumba de Don Juan de Austria, cuyos restos se trasladan al Escorial en 1578. Y se justifica, por tanto, la presencia del hermanastro del monarca en el lienzo, y explica el hecho de que se represente a la Liga Santa años después de que ésta se disolviese, a modo de reconstrucción histórica. Por esto Anthony Blunt considera que es una alegoría de la Liga Santa. 
 
Al lienzo se le ha otorgado carácter político, y otros autores se inclinan más por un carácter teológico, siendo,  para ellos, el verdadero protagonista del cuadro Felipe II, que estaría esperando la Gloria del Juicio Final. Lo que explica los nombres que recibió el cuadro en los inventarios del siglo XVII: "Felipe II en la Gloria", "Visión que tuvo Felipe II " o más popularmente "La Gloria de Felipe II".
 
Retratar a Felipe II en una pintura teológica no es excepcional en la obra de El Greco. En "El entierro del Conde de Orgaz " vemos la figura de Felipe II en la corte celestial que contempla extasiada la Deesis central del lienzo.
 
También lo pinto Tiziano en su obra " La Gloria" (1551-54)
 
 
 
 
 
Hagamos un pequeño paréntesis y miremos esta lienzo:
 
En el cuadro se representa un milagro , el cielo se abre sobre un campo castellano vacío , dejando ver a la Santísima Trinidad , que recibe a profetas , patriarcas y a personajes conocidos de la España del siglo XVI . Uno de los personajes principales del cuadro es el emperador Carlos V , que entrega su alma al Altísimo , aparece en la parte derecha , con su mentón prominente y envuelto en un sudario blanco inmaculado , con la mirada fija en Jesucristo, desprovisto de atributos reales , sin corona ( aparece a su lado), ni joyas , solo ante la muerte . Tras el emperador , aparece el heredero , su hijo Felipe II, su difunta esposa Isabel de Portugal , su hermana María de Hungría y su madre Juana de Castilla ( Juana La loca ).
 
 
Tras este leve paréntesis y continuando con el análisis de el lienzo que nos ocupa, me parece interesante la inclusión del Purgatorio (izquierda), como imagen de la penitencia que es propia de la teología contrareformista, de la que Felipe II era su máximo defensor político. La importancia que adquiere el Sacramento de la Penitencia tras el Concilio de Trento se manifiesta, en este cuadro, no solo en la alusión al Purgatorio, sino también, en la multitud de personajes arrodillados que miran el anagrama del nombre de Jesús; pudiéndose pensar que el Greco se inspiro en el texto del apóstol San Pablo, “para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos”.


 
 
 
 
La zona superior del lienzo, la zona celestial está presidida por el anagrama de Jesús. Una de las claves del lienzo, dentro del pensamiento de la contrareforma y como veremos de la influencia de los Jesuitas.
 
Es por tanto una composición muy original en el que se unen los retratos de los firmantes de la Liga Santa, la alusión a Lepanto con un juicio universal presidido por el nombre de Jesús.
 
El papel que desempeñó la Compañía de Jesús en la formación de la Liga Santa fue crucial, actuando de mediadora entre Felipe II y Pío V para consensuar un almirante cristiano, nombramiento que recaería en Don Juan de Austria. No fue casual que los jesuitas fueran embarcados en las galeras españolas, mientras que los capuchinos viajaban en las papales, y franciscanos y dominicos en las genovesas. En los textos podemos leer “el protagonismo de los jesuitas fue muy marcado, no sólo por ser la única orden diseminada por todas las escuadras, sino porque los principales mandos dispusieron de capellanes de la Compañía".
 
Nos encontramos por lo tanto ante la representación visual del mundo tras la victoria  cristiana de Lepanto, vista a través de mirada de una monarquía contrarreformista destinada a constituir un imperio universal y cristiano, un planeta católico cuyos tiempos concluirán el día en que la humanidad deba personarse ante el juicio final, donde se premiará a aquellos que participen de esta teología política, y se castigará con penas atroces a los que la rechacen. Esta fabricación icónica del imperio católico español pintada por El Greco no es tanto una invención de este pintor como una representación de una visión que impregna a la sociedad española tras el concilio de Trento y la batalla de Lepanto. Una idea que pervivirá a lo largo de todo el imperio, hasta el reinado de Carlos II a finales del siglo XVII cuando se extingue la Dinastía que hizo de la defensa del catolicismo su razón de ser.