Alonso
Sánchez Coello.
El
retrato en la corte de Felipe II.
Etiqueta en la vestimenta cortesana.
Sánchez Coello nace en 1531
en Venifairo del Vall, pueblo cercano a Valencia. Los avatares de la familia lo
llevan a Portugal donde conoce al pintor
Antonio Moro, que estaba realizando retratos en la corte portuguesa. En
1550 se traslada a Flandes, gracias la beca del rey Juan III de Portugal, a estudiar
pintura en el taller de Antonio Moro.
En 1563 a Sánchez Coello lo
situamos en la corte de Felipe II, donde
se le conoce, según consta en la contaduría de Doña Isabel de Valois, como “El Retratador”.
¿Que se entendía por
“retrato” en la corte de Felipe II?
Se consideraba retrato toda
pintura que representara a una persona, animal o cosa.
Al repasar las colecciones
reales encontramos: Retratos de aparato,
de gran formato; retratos individuales o por parejas que muestran de la familia
real o a los miembros de la corte; retratos
de personajes retratados junto con animales domésticos, destacando
caballos y sorprendiendo los animales exóticos como: monos, loros… Estos
últimos claro ejemplo del gusto por lo raro y exótico de rey Felipe. Creo un
zoo en el Palacio de Aranjuez y otro en la Casa de Campo. Retratos de formato
pequeño como camafeos,
Un ejemplo de retrato de animal exótico como mascota lo tenemos en el retrato de La Infanta Isabel Clara Eugenia con la enana Magdalena Ruiz.
Magdalena, sostiene entre
sus brazos a dos micos.
Retrato Cortesano y la moda española,
en la corte de Felipe II.
A mediados del S. XVI, en la Corte de los
Austrias, se consolida un tipo de vestimenta
masculino y femenino que tenía por objetivo dar empaque y majestuosidad
al personaje del retrato. Lo que consigue
el pintor mediante los fondos planos y oscuros, el dibujo minucioso y la
dirección de la luz. Como observamos en este retrato de Felipe II.
Estilo que se difundió por
toda Europa y que calo sobretodo en la Corte de Viena.
Comenzamos con el retrato
del Príncipe Don Carlos, hijo de Felipe II y Doña María de Portugal.
En este retrato, además de
su análisis, nos vamos a detener en el estudio de la indumentaria masculina.
Como se aprecia en el
retrato, la moda española tendía a aprisionar el cuerpo del hombre, mantener la
cabeza siempre erguida dándole tiesura y empaque a la figura. Lo que estaba
acorde con la fama de altaneros y orgullosos por ser dueños de medio mundo.
El traje lo formaban dos
piezas fundamentales: el Jubón y las Calzas.
El Jubón o parte superior
del traje se confeccionaba en seda y se
forraba con lienzo o tafetán y de relleno se ponía lana o algodón, al Jubón
relleno se le denominaba “estofado”. Todo él se solía decorar con pespuntes horizontales
muy juntos o se decoraban con trencillas superpuestas también horizontales y
juntas.
Las Calzas: a principios del
SXVI las calzas góticas se dividen en dos pizas:
La parte superior denominada
“muslo” y se compone de varias tiras verticales ( cuchillas) y una entretela
que las une, dándole una forma ahuecada. El elemento más llamativo de las
calzas es las prominentes braguetas, símbolo de virilidad. La bragueta desaparece al terminar el reinado
de FelipeII.
Otras prendas que acompañan
al traje cortesano son: la capa corta, el tocado y la lechuguilla, esta ultima son los remates plisados que adornan los cuellos y los puños del jubón.
Dentro de las capas destacan
los Bohemios, es una prenda aristocrática confeccionada en raso terciopelo o
seda.
En la imagen el Príncipe
Carlos lleva un Bohemio totalmente forrado en piel de lince, un jubón pespunteado
y unas calzas de anchas cuchillas.
Continuando con el estudio de este cuadro.
Es un retrato, de tres
cuartos, sobre fondo oscuro y plano para
que la mirada del espectador no se distraiga y se centre en el retratado.
El príncipe está
representado de frente, disimulando así su larga barbilla y su labio belfo.
La composición sigue el esquema triangular que marca el
bohemio voluminoso y que tiene por objetivo disimular la deformación de espalda
del príncipe.
El color, utilizado para destacar la figura y la expresión del rostro, es un radiante naranja
que contrasta con el blanco de la piel de lince y la capa casi negra y el fondo
oscuro.
Con todo esto recursos, el pintor a conseguido destacar la figura del
príncipe Carlo, subrayando su aislamiento y distinción.
No podemos olvidarnos de la
minuciosidad y destreza en el dibujo.
Por último recordar que los retratos
Sánchez Coello cumplían una función representativa de la corte, por lo que la
figura y el fondo del cuadro debían estar en una atmosfera lo más serena
posible.
El retrato de corte
femenino. El traje de la mujer.
Retrato de la Reina Ana de
Austria. Hija del Emperador Maximiliano y la Emperatriz María. Sobrina y cuarta
esposa de Felipe II.
El estilo español al vestir
a la mujer tiende a ocultar el cuerpo femenino y lo encierra en un rígido,
elegante y rico traje. Tres elementos son los fundamentales: el cartón del
pecho, el verdugo y los chapines.
El cartón del pecho, alisaba
y daba tiesura .
El verdugado, armado con
aros, lograba la forma acampanada y rígida de las faldas.
Los chapines, calzados con
gruesas suelas de corcho, forrados de cuero repujado, sin talón, se atan con cintas al pie. Obligaba
a la mujer a andar con pasos muy cortos como si se deslizara. En definitiva con
“ majestad”.
Este estilo se mantiene
durante todo el reinado de Felipe II.
Tan solo experimento leves
modificaciones en las “ lechuguillas” de
cuellos y puños y en los tocados.
Los elementos del traje femenino los podemos
observar en la Obra de Alonso Sanchéz Coello, Infanta Isabel Clara Eugenia y
Magdalena Ruiz.
Isabel Clara Eugenia es hija de Felipe II e
Isabel de Valois , su tercera esposa.
Si nos centramos en el
retrato de la Infanta, observamos:
Que aparece, ricamente
ataviada, con un traje que tiene todos los elementos del la moda cortesana que
acabamos de analizar.
En la composición, la Infanta aparece
retratada junto a Magdalena Ruiz, bufona de palacio. Esta composición la
utiliza el pintor para resaltar la belleza y majestuosidad de la joven Isabel Clara Eugenia frente la vejez de la
bufona en un juego típico del manierismo, que enfatiza con el retrato de los dos micos.
Haciendo un inciso, resaltar
que en la imagen aparece , otro tipo de retrato cortesano, el de “ Camafeo”
La infanta, que apoya su
mano izquierda sabré Madalena y sostiene un retrato de su padre, en camafeo,
con la derecha nos mira imponiendo su “
rango”.
Si nos centramos en la
ejecución de los detalles ornamentales, sedas, encajes, joyas, tocados de
plumas, etc., tratados, están
realizados con minuciosidad y detalle.
Llama la atención la
diferencia que existe entre el rostro de la Infanta que corresponde al, llamado,
retrato cortesano, y la actitud y expresión de Magdalena que esta tratado como
un retrato privado.
¿Qué características observamos en estos retratos?
La podemos resumir :
La fusión de la influencia
flamenca, que adquiere en el taller de Antonio Moro en Flandes
y la influencia veneciana que adquiere al estudiar las obras de Tiziano
de en la colección de Felipe II. Del
primero destacar la minuciosidad del dibujo y del segundo el tratamiento de la
luz y la pincelada suelta.
Los fondos planos, oscuros o
grises para que la mirada del espectador no se distraiga y se centre en la
imagen retratada.
La obra de Alonso Sánchez
Coello no solo es de retratista ,
tenemos que tener en cuenta su aportación a la pintura religiosa, aunque en
esta estrada no la tratemos.


















