domingo, 28 de junio de 2026




Goya, 1746-1828.     Retrato femenino.


La Marquesa de Santa Cruz. 1805.

 



                                                      Óleo sobre lienzo.

                              En el Museo nacional del Prado desde 1986 



El  un formato rectangular, sobre un fondo oscuro, con una austeridad muy característica de la pintura española y por encargo de su madre la duquesa de Osuna , Goya pinta a la joven marquesa recostada sobre un diván rojo, que nos recuerda a las grandes “Venus” de la pintura. El espacio queda solo modelado por luces y sombras.

La marquesa, de  22 años de edad, viste un traje de tirantes blanco de talle alto, estilo imperio, con un generoso escote y chapines rosas. El cabello recogido con una corona de hojas y frutos aludiendo al carácter alegórico de la obra. Con la mano derecha sostiene un pañuelo blanco y con la izquierda una lira, instrumento de moda en la Europa del XVIII, aludiendo al amor de la retratada por la música.

Si continuamos la observación de la obra, tenemos que:

El vestido de gasa blanca y sin corpiño, con la utilización de luz y sombras deja intuir las formas del cuerpo, el gran escote deja casi al descubierto el pecho, el mechón de cabello rizado que cae sobre él, un chal negro que la envuelve   y el pañuelo blanco de la mano derecha, dan al conjunto un marcado carácter sensual .

Además, la marquesa nos mira de manera sensual  transmitiéndonos serenidad, ternura, inteligencia y elegancia.

En esta obra Goya:

 Ordena el espacio con planos superpuestos, definidos por el diván y el cuerpo de la retratada.

Pinta con pinceladas largas y poco empastadas, como si se tratara de una acuarela, el diván, y con más detalle y precisión la figura.

La luz que incide directamente sobre la figura crea un fuerte contracte con el fondo oscuro.

 

¿Quién es la Marquesa de Santa Cruz?

 

Doña Jpoaquina Téllez-Girón y Alonso-Pimentel, hija de los condes de Osuna. Mecenas de Goya.  Casadacon don José Gabriel de Silva- Bazan y Waldstein,marques de San Cruz.

Doña Jpoaquina Téllez-Girón y Alonso-Pimentel, hija de los condes de Osuna. Mecenas de Goya.  Casadacon don José Gabriel de Silva- Bazan y Waldstein,marques de San Cruz.

Es una joven educada,  en el seno de una familia refinada, según la filosofía de la Ilustración. Goya   ya la había pintado cuando niña en el retrato “ Los duques de Osuna y sus hijos”, donde  aparece retratada junto a su madre que la tiene cogida.







 ¿Con qué otras obras pudieron servir de inspiración?.

 

Retrato de"2 Madame Recamier de Jac – Luis Daviz



“La maja desnuda” de Goya.







jueves, 11 de junio de 2026




Alonso Sánchez Coello.

El retrato en la corte de Felipe II.

Etiqueta en la vestimenta cortesana. 


Sánchez Coello nace en 1531 en Venifairo del Vall, pueblo cercano a Valencia. Los avatares de la familia lo llevan a Portugal donde conoce al pintor  Antonio Moro, que estaba realizando retratos en la corte portuguesa. En 1550 se traslada a Flandes, gracias la  beca del rey Juan III de Portugal, a estudiar pintura  en el  taller de Antonio Moro.

En 1563 a Sánchez Coello lo situamos en la corte de Felipe II,  donde se le conoce, según  consta  en la contaduría de Doña Isabel de Valois,  como “El Retratador”.

¿Que se entendía por “retrato” en la corte de Felipe II?

Se consideraba retrato toda pintura que representara a una persona, animal o cosa.

Al repasar las colecciones reales encontramos:  Retratos de aparato, de gran formato; retratos individuales o por parejas que muestran de la familia real o a los miembros de la corte; retratos  de personajes  retratados  junto con animales domésticos, destacando caballos y sorprendiendo los animales exóticos como: monos, loros… Estos últimos claro ejemplo del gusto por lo raro y exótico de rey Felipe. Creo un zoo en el Palacio de Aranjuez y otro en la Casa de Campo. Retratos de formato pequeño como camafeos,

Un ejemplo de retrato de animal exótico como mascota lo tenemos en el retrato de La Infanta Isabel Clara Eugenia con la enana Magdalena Ruiz.




 


Magdalena, sostiene entre sus brazos a dos micos.


Retrato Cortesano y la moda española, en la corte de Felipe II.





 A mediados del S. XVI, en la Corte de los Austrias, se consolida un tipo de vestimenta  masculino y femenino que tenía por objetivo dar empaque y majestuosidad al personaje del retrato.  Lo que consigue el pintor mediante los fondos planos y oscuros, el dibujo minucioso y la dirección de la luz. Como observamos en este retrato de Felipe II.

Estilo que se difundió por toda Europa y que calo sobretodo en la Corte de Viena. 

Comenzamos con el retrato del Príncipe Don Carlos, hijo de Felipe II y Doña María de Portugal. 

En este retrato, además de su análisis, nos vamos a detener en el estudio de la indumentaria masculina.





Como se aprecia en el retrato, la moda española tendía a aprisionar el cuerpo del hombre, mantener la cabeza siempre erguida dándole tiesura y empaque a la figura. Lo que estaba acorde con la fama de altaneros y orgullosos por ser dueños de medio mundo.

El traje lo formaban dos piezas fundamentales: el Jubón y las Calzas.

El Jubón o parte superior del traje  se confeccionaba en seda y se forraba con lienzo o tafetán y de relleno se ponía lana o algodón, al Jubón relleno se le denominaba “estofado”. Todo él se solía decorar con pespuntes horizontales muy juntos o se decoraban con trencillas superpuestas también horizontales y juntas.

Las Calzas: a principios del SXVI las calzas góticas se dividen en dos pizas:

La parte superior denominada “muslo” y se compone de varias tiras verticales ( cuchillas) y una entretela que las une, dándole una forma ahuecada. El elemento más llamativo de las calzas es las prominentes braguetas, símbolo de virilidad.  La bragueta desaparece al terminar el reinado de FelipeII.

Otras prendas que acompañan al traje cortesano son:  la capa corta,  el tocado y la lechuguilla, esta ultima son los remates plisados que adornan los cuellos y los puños del jubón.

Dentro de las capas destacan los Bohemios, es una prenda aristocrática confeccionada en raso terciopelo o seda.

En la imagen el Príncipe Carlos lleva un Bohemio totalmente forrado en piel de lince, un jubón pespunteado y unas calzas de anchas cuchillas.

Continuando con el estudio de este cuadro.

Es un retrato, de tres cuartos, sobre  fondo oscuro y plano para que la mirada del espectador no se distraiga y se centre en el retratado.

El príncipe está representado de frente, disimulando así su larga barbilla y su labio belfo.

La composición  sigue el esquema triangular que marca el bohemio voluminoso y que tiene por objetivo disimular la deformación de espalda del príncipe.

El color,  utilizado para destacar la figura y la  expresión del rostro, es un radiante naranja que contrasta con el blanco de la piel de lince y la capa casi negra y el fondo oscuro.

Con todo esto recursos,  el pintor ha conseguido destacar la figura del príncipe Carlo, subrayando su aislamiento y distinción.

No podemos olvidarnos de la minuciosidad y destreza en el dibujo.

Por último recordar que los retratos Sánchez Coello cumplían una función representativa de la corte, por lo que la figura y el fondo del cuadro debían estar en una atmosfera lo más serena posible. 


El retrato de corte femenino. El traje de la mujer.




Retrato de la Reina Ana de Austria. Hija del Emperador Maximiliano y la Emperatriz María. Sobrina y cuarta esposa de Felipe II.

El estilo español al vestir a la mujer tiende a ocultar el cuerpo femenino y lo encierra en un rígido, elegante y rico traje. Tres elementos son los fundamentales: el cartón del pecho, el verdugo y los chapines.

El cartón del pecho, alisaba y daba tiesura .

El verdugado, armado con aros, lograba la forma acampanada y rígida de las faldas.

Los chapines, calzados con gruesas suelas de corcho, forrados de cuero repujado,  sin talón, se atan con cintas al pie. Obligaba a la mujer a andar con pasos muy cortos como si se deslizara. En definitiva con “ majestad”.

Este estilo se mantiene durante todo el reinado de Felipe II.

Tan solo experimento leves modificaciones  en las “ lechuguillas” de cuellos y puños y en los tocados.

Los  elementos del traje femenino los podemos observar en la Obra de Alonso Sánchez Coello, Infanta Isabel Clara Eugenia y Magdalena Ruiz.

 Isabel Clara Eugenia es hija de Felipe II e Isabel de Valois , su tercera esposa.





Si nos centramos en el retrato de la Infanta, observamos:

Que aparece, ricamente ataviada, con un traje que tiene todos los elementos del la moda cortesana que acabamos de analizar.

 En la composición, la Infanta aparece retratada junto a Magdalena Ruiz, bufona de palacio. Esta composición la utiliza el pintor para resaltar la belleza y majestuosidad de la joven  Isabel Clara Eugenia frente la vejez de la bufona en un juego típico del manierismo,  que enfatiza con el retrato de los dos micos.

Haciendo un inciso, resaltar que en la imagen aparece , otro tipo de retrato cortesano,  el de “ Camafeo” 

La infanta, que apoya su mano izquierda sabré Madalena y sostiene un retrato de su padre, en camafeo, con la derecha  nos mira imponiendo su “ rango”.

Si nos centramos en la ejecución de los detalles ornamentales, sedas, encajes, joyas, tocados de plumas, etc.,   tratados, están realizados  con minuciosidad y detalle.

Llama la atención la diferencia que existe entre el rostro de la Infanta que corresponde al, llamado, retrato cortesano, y la actitud y expresión de Magdalena que esta tratado como un retrato privado.


 ¿Qué características  observamos en estos retratos?


La podemos resumir :

La fusión de la influencia flamenca, que adquiere en el taller de Antonio Moro  en Flandes  y la influencia veneciana que adquiere al estudiar las obras de Tiziano de en la colección de  Felipe II. Del primero destacar la minuciosidad del dibujo y del segundo el tratamiento de la luz y la pincelada suelta.

Los fondos planos, oscuros o grises para que la mirada del espectador no se distraiga y se centre en la imagen retratada.

La obra de Alonso Sánchez Coello no solo  es de retratista , tenemos que tener en cuenta su aportación a la pintura religiosa, aunque en esta estrada no la tratemos.


sábado, 9 de mayo de 2026

 



Francisco de Goya. “Alegoría de Madrid”, 1810







En la imagen pintada al óleo sobre lienzo,  observamos un  tema alegórico donde el protagonismo recae en la figura femenina, tratada con corte clásico, que nos mira directamente, se apoya sobre el escudo de Madrid  y nos señala con la  mano izquierda el ovalo en el que se recoge el tema del cuadro, “Dos de Mayo”.  Ovalo que es sostenido por dos  genios alados. Desde la parte superior de la composición, se acercan otras dos figuras aladas: la primera  sopla una larga trompeta, alegoría de la Fama y la segunda una corona de Laurel, alegoría de la Victoria. El programa alegórico queda completado por el perro blanco, que en primer término, descansa a los pies de la figura femenina y que es símbolo de la Fidelidad.


Si continuamos observando, vemos que Goya ha utilizado una composición en aspa para distribuir los personajes dentro de la escena. Y  con la colocación de los personajes alado en la escena crean, por ejemplo, la ilusión de espacio pictórico adema de movimiento.

En cuanto al color, me llama la atención  el tratamiento de la “Alegoría” en la que dominan los colores rosáceos y dorados frente a lo azules de las demás figuras y  que hace juego con la gama refinada del conjunto, basada en tonos fríos y grisáceos.


Hagamos un poco de historia. Y recorramos los avatares por los que paso  el Ovalo que recoge el tema y la intención del encargo de la obra a Francisco de Goya.

En 1809, el consejo de la Villa de Madrid quiere tener un retrato del Rey, en ese momento José I.  Rey de España por nombramiento de Napoleón, tras las Abdicaciones de Bayona.

El proyecto fue encargado a Teodoro Bravo de Rivero que en 1810 encarga a Goya un retrato del rey.


Goya para retratar al rey solo contaba con una estampa pintada en Roma. La dificultad de no contar con el modelo llevo a Goya a idear el tema alegórico donde el peso de la composición recae en la figura femenina y el retrato real pasa a ocupar el óvolo. Acompañados de la alegoría de la Victoria, la Fama y la Fidelidad.

Y hasta 1872, el tema del óvalo fue cambiando, según las necesidades del momento.

El primer cambio tuvo lugar en  julio de 1812 tras la  Batalla de Arapiles , done el ejercito ingles portugués y español derrotan a los francesa y  José I sale de España.

Goya tapa el retrato del rey con el lema “Constitución”. Los liberales, oposición a Jose I, en Cadiz estan elaborando la  " Constitución de 1812, "La Pepa"

En noviembre regresa el rey y un discípulo de Goya recupera el retrato de José I.

Derrotados los franceses y tras regresar Fernando VII, Goya pinta en el Óvalo el retrato del “Deseado”

En 1843, la Villa de Madrid encargo otra reforma en 1843, sustituyéndose el retrato de Fernando por la inscripción “ Libro de la Constitución”, título que continuo hasta 1872  en que su cambio por última vez por  Dos de Mayo.

lunes, 12 de enero de 2026

                                                      


                                         “Música en las Tullerías."


                               

Édouard Manet.

Óleo sobre lienzo.

The National Gallery. Londres.


En la obra,  Manet nos presenta una escena costumbrista, al aire libre. Pintada en torno a 1862 y posiblemente en primavera, nos inclinamos por ello al observas  los vestidos blancos de organdí de las niñas que juegan en primer término.

El titulo  “Música en las Tullerias”,  responde a la costumbre de representar obras musicales,  dos veces por semana,  en el  jardín del Palacio de las Tullerias, una de las zonas más elegantes del Paris del Segundo Imperio, periodo Napoleón III.

En el cuadro se representa a la alta sociedad mundana y elegante que asiste a lo concierto musicales. Muchos de ellos reconocibles como por ejemplo: en el centro de la composición, detrás de las dos niñas un caballero, elegantemente vestido, se inclina a saludar a una dama, es Eugéne Manet, uno de los hermanos del pintor. Muchos de los caballeros de la cultura parisina de esos años han sido identificado así como elegantes damas de la sociedad del momento.

Al mirar el cuadro, vemos una escena compuesta con todo  detalle de un espacio público  compartido por una multitud que se encuentra una mañana de primavera,  se saluda, conversa y espera el concierto de música.

Nos llaman la atención las dos damas, de amarillo,  que ocupan un gran espacio en el primer término de la composición y que nos miran directamente; nos recuerda el recurso compositivo barroco para implicar al espectador y conseguir la ampliación del espacio pictórico. No es solo este recurso el que utiliza Manet para dar esa sensación de  espacio sino también estructura la escena por medio de la arquitectura de los arboles, los sobreros de copa de los caballeros y la distribución de   los grupos de personas  desde los laterales del primer plano hasta un punto de fuga en el centro del arbolado, consiguiendo una composición triangular del público asistente; además  la sensación de espacio la  aumenta con la colocación, en primer término, de las sillas vacías y de espaldas, del paraguas abierto, las niñas jugando, los personajes de espalda.

Es además una imagen llena de movimiento conseguido con  las posturas de acercamiento entre los  personajes que conversa entre ello.

Al analizar la técnica que utiliza, vemos que las formas, los volúmenes y las texturas las consigue con  pocas pinceladas certeras, obteniendo un   carácter abocetado  del conjunto. Muy contrario al gusto relamido de la época. Por ello cuando, en marzo de 1863, presento “ Música en la Tullería” en la Galería Martinet, Galería vanguardista, la obra no se entendió ni por la crítica ni por el público.

Édouard Manet nace en una familia de la  alta burguesía, sus padres lo orientan a la carrera de abogacía o marina pero él se inclina por la pintura.

Se formación como pintos la comienza en el taller de Couture ,Thomas Couture es pintor y profesor de estilo académico.  Durante este periodo de formación Manet estudia a los pintores italianos en el Louvre, y es Tiziano el que más te interesa. Le sigue el estudio y la admiración por la pintura holandesa del XVII. Viaja a Italia  donde estudia y dibuja obras Fray Angélico, Andrea del Sarto, Leonardo… Regresa a Paris y en 1865 viaja a España donde analiza la obra de los grandes pintores.

En esta obra  “Música en las Tullerias” vemos la influencia de dos grandes pintores españoles;  siguiendo a Velázquez,  se retrata  en la composición, en el lateral izquierdo, en primer plano elegantemente vestido. También podemos apreciar el “giño” que hace a la obra de Goya, en la Dama de primer plano con su perrita sobre la silla y ambas con adornos de lazos azules.

Por último decir que para algunos analistas  no solo es una escena costumbrista sino  que en ella, ven matices de esperanzas  políticas como son: La silla vacía de la derecha en primer término con una pelota debajo, roja azul y blanca , colores de la bandera francesa, lo que identifican  con un trono vacio, o el aro, metáfora de la rueda de la fortuna o el niño que se esconde detrás del ama , junto a la emperatriz  , mirando tímidamente al espectador y que coincide en edad con la que tendría el entonces príncipe heredero , Eugéne- Luis- Napoleón.