viernes, 17 de julio de 2026



Hércules y Ónfale. 



 Hércules, héroe mitológico de la Antigüedad Greco Romana. Es  hijo de Zeus y de los amores incestuosos con la  mortal Alcmena, lo que causo la ira de Hera. Hércules sufrirá, por ello, a lo largo de su existencia la dualidad de ser el protegido de Zeus y el que sufre la furia de Hera, que pondrá obstáculos en su camino.

El mito “ Hércules y Ónfale”   nos dice: Hércules tras matar,  de forma accidental,  a su amigo Iphitus en un ataque de locura, pide ayuda y consejo para sanarse al  Oráculo de Delfos, que lo condena a tres años de esclavitud; fue comprado por  Ónfale, reina de Lydia, que se apodero de la Maza y de la piel del león de Nemea símbolos de su valor y fuerza y lo conmino al ámbito domestico.

Ella alivió, enseguida, el castigo convirtiéndole en su amante aunque  para pasar desapercibido, el héroe debía vestir ropas de mujer, además de llevar los instrumentos de hilar.

El mito “ Hércules y Ófale” lo han recogido como tema de inspiración pintores  del Renacimiento, y, especialmente del el Barroco,  para ilustrar la idea de la dominación de la mujer sobre el hombre.

En estas composiciones, que anañlizarenos, la fuerza física es doblegada por la fuerza del deseo y la voluntad de la reina.

Pero decir que ni el héroe más fuerte puede resistirse a los encantos y la seducción de una mujer es un tópico recurrente


Analicemos algunas obras que interpreta este relato:


Hércules y Ónfale. 1 784.

Francisco de Goya.  1746- 1828




¿Qué vemos en el lienzo?

Tres personajes en un interior en penumbras,  en una composición circular. En  primer término encontramos a Hércules de perfil, sentado en  un banqueta,  enhebrado una aguja, frente a la reina Ónfale, sentada en una butaca con el costurero en la falda , cerrando el círculo una joven sostiene la espada; en primer término, a la derecha, un perro que mira directamente al espectador, algo frecuente en los cuadros de Goya.

A Hércules, el que había vencido al león de Nemea y a la hidra de Lerma, Goya lo representa de forma burlesca, y, aunque no aparece con ropas femeninas, como recoge el mito, si aparece revestido con una armadura del siglo XVI y realizando labores femeninas.

La escena está cargada de sensualidad.  Ófale , recostada en el butacón, viste un traje blanco, de tela suave y trasparente, caído y dejando al descubierto la piel blanca y luminosa de donde parece surgir la luz que ilumina la escena;  con la sonrisa  sugiere plena seguridad en su atractivo y  el poder que ejerce sobre el amante;  las piernas, entreabiertas,  las entrelaza con las de Hércules  insinuando la relación erótica entre ello. Muestra de ello es también las plumas del tocado de ambos que convergen una hacia la otra.

El cuadro se ha interpretado como una alegoría del poder de las mujeres sobre los hombres.

Tema que vemos tratado, por Goya,  en los Cartones para tapices y  en los Caprichos.



Hércules y Ónfale 1605

Pedro Pablo Rubens. 1577-1640





 Rubens, como los autores que estamos viendo,  subvierte el mito clásico.

Hércules  aparece en el centro de la composición  sentado, desnudo, sin sus armas tradicionales, entre mujeres  y  con el huso de   hilar en la mano izquierda, una tarea doméstica considerada propia de las mujeres en la época.

La reina Ónfale, sobre un pedestal, vestida de rojo, muestra  autoridad y dominio sobre el héroe  y por eso porta la piel del león de Nemea (símbolo de la hazaña heroica de Hércules) y empuña su maza, mientras con la derecha tira de la oreja de Hércules , lo que se ha interpretado como un signo de de humanización de la escena. 

 Rubens , pintor Barroco, su obras  se caracteriza por el dinamismo de la composición, la figuras exuberantes y voluptuosas llenas de vitalidad y su capacidad para mezclar lo sublime con lo terrenal.

En la escena no  exenta de cierta ironía y picardía,  un séquito de mujeres, rodean a Hércules, y  parecen divertirse con la incomodidad y la sumisión del semidiós. El dramatismo creado por el contracte de luces y sombras y la tensión muscular de los cuerpos resaltan la paradoja entre el poder y la fragilidad de la escena.



Hércules y Ónfale. 1735

Francois Boucher. 1703- 1770


Pintor  de lienzos y cartones para tapices,  grabador, escenógrafo de teatro y ópera, diseñador y decorador de interiores  en la Francia   de Luis XV

Es uno de los grandes  maestros del Rococó francés.






Escena  en un ambiente refinado y con la estética del rococó, se desarrolla  en el dormitorio de la reina donde los amantes se besan. A los pies dos amorcillos recogen la piel del león símbolo del la fuerza y valor de Hércules  y el  otro  el huso de su papel femenino, el símbolo de su cautiverio,

En una paleta de colores muy luminosa,  dominan los tonos  rosas, celestes y dorados , lo que rebaja la tensión erótica de la escena.

Influencia de Rubens,  en el tratamiento de los desnudos de ambas figuras.


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