jueves, 11 de junio de 2026




Alonso Sánchez Coello.

El retrato en la corte de Felipe II.

Etiqueta en la vestimenta cortesana. 


Sánchez Coello nace en 1531 en Venifairo del Vall, pueblo cercano a Valencia. Los avatares de la familia lo llevan a Portugal donde conoce al pintor  Antonio Moro, que estaba realizando retratos en la corte portuguesa. En 1550 se traslada a Flandes, gracias la  beca del rey Juan III de Portugal, a estudiar pintura  en el  taller de Antonio Moro.

En 1563 a Sánchez Coello lo situamos en la corte de Felipe II,  donde se le conoce, según  consta  en la contaduría de Doña Isabel de Valois,  como “El Retratador”.

¿Que se entendía por “retrato” en la corte de Felipe II?

Se consideraba retrato toda pintura que representara a una persona, animal o cosa.

Al repasar las colecciones reales encontramos:  Retratos de aparato, de gran formato; retratos individuales o por parejas que muestran de la familia real o a los miembros de la corte; retratos  de personajes  retratados  junto con animales domésticos, destacando caballos y sorprendiendo los animales exóticos como: monos, loros… Estos últimos claro ejemplo del gusto por lo raro y exótico de rey Felipe. Creo un zoo en el Palacio de Aranjuez y otro en la Casa de Campo. Retratos de formato pequeño como camafeos,

Un ejemplo de retrato de animal exótico como mascota lo tenemos en el retrato de La Infanta Isabel Clara Eugenia con la enana Magdalena Ruiz.




 


Magdalena, sostiene entre sus brazos a dos micos.


Retrato Cortesano y la moda española, en la corte de Felipe II.





 A mediados del S. XVI, en la Corte de los Austrias, se consolida un tipo de vestimenta  masculino y femenino que tenía por objetivo dar empaque y majestuosidad al personaje del retrato.  Lo que consigue el pintor mediante los fondos planos y oscuros, el dibujo minucioso y la dirección de la luz. Como observamos en este retrato de Felipe II.

Estilo que se difundió por toda Europa y que calo sobretodo en la Corte de Viena. 

Comenzamos con el retrato del Príncipe Don Carlos, hijo de Felipe II y Doña María de Portugal. 

En este retrato, además de su análisis, nos vamos a detener en el estudio de la indumentaria masculina.





Como se aprecia en el retrato, la moda española tendía a aprisionar el cuerpo del hombre, mantener la cabeza siempre erguida dándole tiesura y empaque a la figura. Lo que estaba acorde con la fama de altaneros y orgullosos por ser dueños de medio mundo.

El traje lo formaban dos piezas fundamentales: el Jubón y las Calzas.

El Jubón o parte superior del traje  se confeccionaba en seda y se forraba con lienzo o tafetán y de relleno se ponía lana o algodón, al Jubón relleno se le denominaba “estofado”. Todo él se solía decorar con pespuntes horizontales muy juntos o se decoraban con trencillas superpuestas también horizontales y juntas.

Las Calzas: a principios del SXVI las calzas góticas se dividen en dos pizas:

La parte superior denominada “muslo” y se compone de varias tiras verticales ( cuchillas) y una entretela que las une, dándole una forma ahuecada. El elemento más llamativo de las calzas es las prominentes braguetas, símbolo de virilidad.  La bragueta desaparece al terminar el reinado de FelipeII.

Otras prendas que acompañan al traje cortesano son:  la capa corta,  el tocado y la lechuguilla, esta ultima son los remates plisados que adornan los cuellos y los puños del jubón.

Dentro de las capas destacan los Bohemios, es una prenda aristocrática confeccionada en raso terciopelo o seda.

En la imagen el Príncipe Carlos lleva un Bohemio totalmente forrado en piel de lince, un jubón pespunteado y unas calzas de anchas cuchillas.

Continuando con el estudio de este cuadro.

Es un retrato, de tres cuartos, sobre  fondo oscuro y plano para que la mirada del espectador no se distraiga y se centre en el retratado.

El príncipe está representado de frente, disimulando así su larga barbilla y su labio belfo.

La composición  sigue el esquema triangular que marca el bohemio voluminoso y que tiene por objetivo disimular la deformación de espalda del príncipe.

El color,  utilizado para destacar la figura y la  expresión del rostro, es un radiante naranja que contrasta con el blanco de la piel de lince y la capa casi negra y el fondo oscuro.

Con todo esto recursos,  el pintor a conseguido destacar la figura del príncipe Carlo, subrayando su aislamiento y distinción.

No podemos olvidarnos de la minuciosidad y destreza en el dibujo.

Por último recordar que los retratos Sánchez Coello cumplían una función representativa de la corte, por lo que la figura y el fondo del cuadro debían estar en una atmosfera lo más serena posible. 


El retrato de corte femenino. El traje de la mujer.




Retrato de la Reina Ana de Austria. Hija del Emperador Maximiliano y la Emperatriz María. Sobrina y cuarta esposa de Felipe II.

El estilo español al vestir a la mujer tiende a ocultar el cuerpo femenino y lo encierra en un rígido, elegante y rico traje. Tres elementos son los fundamentales: el cartón del pecho, el verdugo y los chapines.

El cartón del pecho, alisaba y daba tiesura .

El verdugado, armado con aros, lograba la forma acampanada y rígida de las faldas.

Los chapines, calzados con gruesas suelas de corcho, forrados de cuero repujado,  sin talón, se atan con cintas al pie. Obligaba a la mujer a andar con pasos muy cortos como si se deslizara. En definitiva con “ majestad”.

Este estilo se mantiene durante todo el reinado de Felipe II.

Tan solo experimento leves modificaciones  en las “ lechuguillas” de cuellos y puños y en los tocados.

Los  elementos del traje femenino los podemos observar en la Obra de Alonso Sanchéz Coello, Infanta Isabel Clara Eugenia y Magdalena Ruiz.

 Isabel Clara Eugenia es hija de Felipe II e Isabel de Valois , su tercera esposa.





Si nos centramos en el retrato de la Infanta, observamos:

Que aparece, ricamente ataviada, con un traje que tiene todos los elementos del la moda cortesana que acabamos de analizar.

 En la composición, la Infanta aparece retratada junto a Magdalena Ruiz, bufona de palacio. Esta composición la utiliza el pintor para resaltar la belleza y majestuosidad de la joven  Isabel Clara Eugenia frente la vejez de la bufona en un juego típico del manierismo,  que enfatiza con el retrato de los dos micos.

Haciendo un inciso, resaltar que en la imagen aparece , otro tipo de retrato cortesano,  el de “ Camafeo” 

La infanta, que apoya su mano izquierda sabré Madalena y sostiene un retrato de su padre, en camafeo, con la derecha  nos mira imponiendo su “ rango”.

Si nos centramos en la ejecución de los detalles ornamentales, sedas, encajes, joyas, tocados de plumas, etc.,   tratados, están realizados  con minuciosidad y detalle.

Llama la atención la diferencia que existe entre el rostro de la Infanta que corresponde al, llamado, retrato cortesano, y la actitud y expresión de Magdalena que esta tratado como un retrato privado.


 ¿Qué características  observamos en estos retratos?


La podemos resumir :

La fusión de la influencia flamenca, que adquiere en el taller de Antonio Moro  en Flandes  y la influencia veneciana que adquiere al estudiar las obras de Tiziano de en la colección de  Felipe II. Del primero destacar la minuciosidad del dibujo y del segundo el tratamiento de la luz y la pincelada suelta.

Los fondos planos, oscuros o grises para que la mirada del espectador no se distraiga y se centre en la imagen retratada.

La obra de Alonso Sánchez Coello no solo  es de retratista , tenemos que tener en cuenta su aportación a la pintura religiosa, aunque en esta estrada no la tratemos.


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