lunes, 12 de enero de 2026

                                                      


                                         “Música en las Tullerías."


                               

Édouard Manet.

Óleo sobre lienzo.

The National Gallery. Londres.


En la obra,  Manet nos presenta una escena costumbrista, al aire libre. Pintada en torno a 1862 y posiblemente en primavera, nos inclinamos por ello al observas  los vestidos blancos de organdí de las niñas que juegan en primer término.

El titulo  “Música en las Tullerias”,  responde a la costumbre de representar obras musicales,  dos veces por semana,  en el  jardín del Palacio de las Tullerias, una de las zonas más elegantes del Paris del Segundo Imperio, periodo Napoleón III.

En el cuadro se representa a la alta sociedad mundana y elegante que asiste a lo concierto musicales. Muchos de ellos reconocibles como por ejemplo: en el centro de la composición, detrás de las dos niñas un caballero, elegantemente vestido, se inclina a saludar a una dama, es Eugéne Manet, uno de los hermanos del pintor. Muchos de los caballeros de la cultura parisina de esos años han sido identificado así como elegantes damas de la sociedad del momento.

Al mirar el cuadro, vemos una escena compuesta con todo  detalle de un espacio público  compartido por una multitud que se encuentra una mañana de primavera,  se saluda, conversa y espera el concierto de música.

Nos llaman la atención las dos damas, de amarillo,  que ocupan un gran espacio en el primer término de la composición y que nos miran directamente; nos recuerda el recurso compositivo barroco para implicar al espectador y conseguir la ampliación del espacio pictórico. No es solo este recurso el que utiliza Manet para dar esa sensación de  espacio sino también estructura la escena por medio de la arquitectura de los arboles, los sobreros de copa de los caballeros y la distribución de   los grupos de personas  desde los laterales del primer plano hasta un punto de fuga en el centro del arbolado, consiguiendo una composición triangular del público asistente; además  la sensación de espacio la  aumenta con la colocación, en primer término, de las sillas vacías y de espaldas, del paraguas abierto, las niñas jugando, los personajes de espalda.

Es además una imagen llena de movimiento conseguido con  las posturas de acercamiento entre los  personajes que conversa entre ello.

Al analizar la técnica que utiliza, vemos que las formas, los volúmenes y las texturas las consigue con  pocas pinceladas certeras, obteniendo un   carácter abocetado  del conjunto. Muy contrario al gusto relamido de la época. Por ello cuando, en marzo de 1863, presento “ Música en la Tullería” en la Galería Martinet, Galería vanguardista, la obra no se entendió ni por la crítica ni por el público.

Édouard Manet nace en una familia de la  alta burguesía, sus padres lo orientan a la carrera de abogacía o marina pero él se inclina por la pintura.

Se formación como pintos la comienza en el taller de Couture ,Thomas Couture es pintor y profesor de estilo académico.  Durante este periodo de formación Manet estudia a los pintores italianos en el Louvre, y es Tiziano el que más te interesa. Le sigue el estudio y la admiración por la pintura holandesa del XVII. Viaja a Italia  donde estudia y dibuja obras Fray Angélico, Andrea del Sarto, Leonardo… Regresa a Paris y en 1865 viaja a España donde analiza la obra de los grandes pintores.

En esta obra  “Música en las Tullerias” vemos la influencia de dos grandes pintores españoles;  siguiendo a Velázquez,  se retrata  en la composición, en el lateral izquierdo, en primer plano elegantemente vestido. También podemos apreciar el “giño” que hace a la obra de Goya, en la Dama de primer plano con su perrita sobre la silla y ambas con adornos de lazos azules.

Por último decir que para algunos analistas  no solo es una escena costumbrista sino  que en ella, ven matices de esperanzas  políticas como son: La silla vacía de la derecha en primer término con una pelota debajo, roja azul y blanca , colores de la bandera francesa, lo que identifican  con un trono vacio, o el aro, metáfora de la rueda de la fortuna o el niño que se esconde detrás del ama , junto a la emperatriz  , mirando tímidamente al espectador y que coincide en edad con la que tendría el entonces príncipe heredero , Eugéne- Luis- Napoleón.

 

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