sábado, 27 de octubre de 2012

Velázquez: "Las hilanderas" o "Fábula de Aracne".

Es un lienzo de gran formato pintado al óleo para Don Pedro de Arce, montero del rey; de don Pedro de Arce, el cuadro, paso a la colección del Duque de Medinaceli, y a principios del XVIII a las colecciones reales, y se encuentra en el Museo del Prado desde su fundación en 1819.



Si observamos el cuadro, nuestra primera impresión es que se trata de una escena cotidiana, que se desarrolla en un taller de hilatura, taller que visitan tres damas que contemplan un tapiz . Estaríamos ante el cuadro dentro del cuadro.

 El pintar un cuadro, dentro del cuadro nos recuerda los lienzos de la etapa de juventud, la etapa sevillana, en los que el tema religioso, el que da título a la obra, se relega a un segundo plano, mientras que en primer plano nos muestra escena de cocina, por ejemplo " Cristo en casa de Marta " o " La mulata". 













Si miramos con atención, vemos que una de las tres damas mira fuera del cuadro, nos mira a nosotros, los espectadores; Velázquez utiliza este recurso barroco de implicar al espectador, al que hace coparticipe de la obra, y además, amplían aun más el espacio pictórico, no solo profundizando hacia el interior del lienzo, sino que lo extiende a la sala de exposición. 



Esta interpretación realista, de lo que se cree seria el obrador de la fábrica real de tapices de Santa Isabel, se mantuvo hasta 1947. Por lo que el cuadro se denominaba " Las Hilanderas".

 Otro grupo de autores, entre ellos Angulo Íñigues, ven, en las Hilanderas, un cuadro muy complejo en su temática y composición, quizás la composición más enigmática e inteligente de Velázquez; ven un tema mitológico, que recuerda la " Fabula de Aracne" recogida en la Metamorfosis de Ovidio.

 ¿ Qué nos cuenta la fabula?.

" Aracne era una de las mejores tejedoras de toda Grecia. Era hija de un tintorero llamado Idmón y vivían en Lidia. Pero tenía un gran defecto, era en exceso vanidosa. De tal modo, le decía a todo el mundo que era la mejor tejedora del mundo. La gente, al observar sus obras, subrayaba su destreza. Cuentan que incluso las ninfas acudían a observar sus hermosos bordados. Recibía encargos de todas partes del mundo. De tal modo que Aracne cada vez se enorgullecía más y más de su trabajo, hasta que un día se comparó con la mismísima diosa Atenea, por ser diosa, a parte de la sabiduría, de las hilanderas. De tal modo que le lanzó un reto, para comprobar quien de las dos tejía mejor. Atenea quiso darle una lección a Aracne, así que aceptó el reto y descendió del Olimpo a la tierra en forma de anciana. Atenea le aconsejó que fuese más modesta y comenzaron el concurso. Ambas estuvieron tejiendo todo el día. Las dos estuvieron ilustrando en sus obras a los dioses. Mientras que Atenea los mostraba en todo su esplendor, Aracne se mofaba de ellos representándolos en episodios deshonrosos como locos y borrachos. Ante esto, Atenea se enojó con la hilandera, golpeándola y rompiéndole el tapiz. Aracne, asustada, humillada y deshonrada huyó enloquecida de la diosa con la intención de ahorcarse de una viga del techo. Ante esto, la diosa se apiadó y le salvó la vida, pero como castigo, la convirtió en araña y la condenó a tejer por el resto de los tiempos. Para algunos, no fue la deshonra a los dioses del Olimpo lo que llevó a Atenea a enojarse con Aracne, sino que comprobó que efectivamente la obra de Aracne era mejor que la suya. De tal modo que fue el orgullo de la diosa lo que la movió a convertirla en araña. Aparte de esta, existe otra leyenda sobre la transformación de Aracne en araña. En la cual, el hermano de Aracne, Falange, había aprendido de Atenea el arte de la guerra. Pero Atenea se enfureció con ambos hermanos al descubrir que entre ambos existía una relación impía e incestuosa."

 ¿ Cómo representa la fabula Velázquez?

 Lo que representa Velázquez, seria la disputa ente Minerva y Aracne ante un tapiz donde se representa el Rapto de Europa pintado por Tiziano para Felipe II, y que luego fue copiado por Rubens, durante uno de sus viajes como embajador a la Corte española. Pero Velázquez, cuando está pintando las Hilanderas y reproduce el " Rapto de Europa" de Tiziano, no se limita a realizar una simple copia como Rubens. Lo que hace es introducir la obra original de Tiziano como elemento clave en la estructura narrativa de las Hilanderas. Siendo el tapiz, algo que nos parece anecdótico, y que sin embargo es la clave interpretativa del cuadro.

 En el cuadro vemos:

 En primer término el taller en el que las tejedoras realizas las tareas cotidianas con la devanaderas, rueda del torno de hilar, los ovillos de lana..., e incluso vemos un gato semidormido entre los vellones de lana. En esta zona del lienzo, también se observa la admiración de Velázquez por el gran maestro del renacimiento Miguel Ángel, al que observo, estudio y dibujo durante sus viajes a Italia. Este homenaje lo vemos en las dos mujeres sentadas en primer término, que son casi una imitación de los dos efebos pintados junto a la Sibila Pérsica, en la bóveda de Capilla Sixtina. 















En Segundo termino, en el que se recoge la " Fabula de Aracne"

No podemos olvidar la interpretación que, del cuadro, hace Charles Tolnay ( 1949), que ve a Minerva y a Aracne interpretadas doblemente en el lienzo. Primero como símbolos de las artes manuales ( la artesanía), representada Minerva por una anciana ( delata su juventud la pierna desnuda que nos muestra), y Aracne por la joven de espalda sobre la que cae la luz; y al fondo en un tercer plano muy iluminadlo, representadas en el mundo de la pintura, defendida no ya como un oficio manual sino como un arte. En resumen podríamos decir que la luz del arte , ilumina el oficio artesanal del primer término. Defiende, en suma, aquellas enseñanzas que empezó a conocer en las tertulias de la "academia" de su suegro Pacheco.

 También decir que las hilanderas no solo es una pintura sobre la pintura, sino también, es un discurso donde se habla del aprendizaje del artista atreves de la copia de grandes maestros. Para entender estas dos ideas ve el video donde se explican con gran claridad.



 Si seguimos analizando el lienzo, vemos que Velázquez ha sabido darnos la sensación de movimiento, como se aprecia en la rueca, cuyos radios no vemos, o en la figura de la derecha que devana la lana con tanta rapidez que parece que tiene seis dedos. 

Ha conseguido el efecto atmosférico, es decir, darnos la sensación de que entre las figuras hay aire que diluye los contornos y hace que las figuras estén borrosas, lo que demuestra su domino de la perspectiva aérea.

Con la distribución de luces y sombras, Velázquez consigue que nuestra vista pase de la hilandera iluminada de la derecha a la de la izquierda para saltar por encima de la que se agacha en la penumbra a la escena del fondo, nuevamente iluminada. 

Todo ello conseguido con pinceladas suelta, rápida, y pequeña y con manchas de color como en el caso del gato o el rostro inacabado de la mujer del centro, que está a contraluz. Con esta técnica de pincelada, Velázquez se anticipa en el tiempo al impresionismo del siglo XIX. Algo que también se puede apreciar en otras de sus obras como sus Vistas del jardín de la Villa Médicis. 


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