viernes, 24 de octubre de 2014

Kazimir Malévich. 1878-1935

Kasimir Severinovitc Malévitch, representante del Suprematismo, una de las principales corrientes que defiende la abstracción geométrica en la Rusia del primer tercio del siglo XX.  Nace en Kiev en 1878, y es hijo de polacos deportados a Rusia.



 
 
 
Antes de continuar recordemos brevemente que es el Suprematismo y que lo define.


El Suprematismo es un movimiento artístico que deriva del Cubismo, está muy relacionado con el Neoplatonismo y con alguno de los principios de Kandinsky.
Se desarrolla en  Rusia en torno a Kasimir Malevich de 1915 a 1923, y trata de presentarse como un movimiento paralelo al Constructivismo. Esta dentro de la corriente del arte no figurativo y de la abstracción moderna.
Rechaza toda definición convencional del arte, a cambio de una exploración artística que se expresaría a través de la abstracción geométrica como un reflejo de la pura sensibilidad.
La sensibilidad se convierte pues en vehículo decisivo para la formulación final de la abstracción moderna, pues hace uso de las formas geométricas que se consideran "absolutas" como son el círculo, el cuadrado, el triángulo, y con frecuencia con pintura monocroma.
En el "Manifiesto" publicado en 1913, se define como "la supremacía del puro sentimiento" ajena a cualquier fenómeno de la naturaleza, independiente del medio de donde procede. Malevich afirmaba que el mundo exterior no era útil para el artista.
Emplea colores planos muy contractados , generalmente primarios y también gamas intermedias, blanco y el negro.
Los fondos neutros, son generalmente blancos.
El punto de fuga no se ubica sobre la línea del horizonte, sino sobre el infinito.
La composición nos da sensación de movimiento y velocidad.


Malévich desde niño admira el mundo campesino, y se interesa por la pintura, asiste a clases de pintura en Kiev y en Moscú, donde en 1910 Mijaíl Lariónov le invitó a participar en la exposición Sota de Diamantes.
También se une para exponer , a la Unión de la Juventud de San Petersburgo y El Rabo del Asno , y aquí se relaciona con los grandes de la vanguardia rusa: Tatlin, Stepanova, Chagall, los hermanos Burliuk.
 
Durante estos años el arte de Malévich evoluciona desde una estética próxima impresionismo , siendo su objetivo la representación fiel de la naturaleza, a interesarse a partir de 1908 por el fauvismo, el cubismo, el expresionismo y el futurismo.


 
 
'Bathers seen from behind', 1908-1909.
Collection Stedelijk Museum Khardzhiev-Chaga.


 
 
'Bañista', 1911.
 Collection Stedelijk Museum Ámsterdam.



 
 
'El le ñador', 1912.
 Collection Stedelijk Museum Ámsterdam.



Malevich ya comienza a reducir los objetos a formas geométricas, y como Cezzane, reduce la naturaleza al cono , el cubo, y la esfera.
 
En esta época (1912 y 1913) el problema de la geometrización es lo que más preocupa a Malevich, que descubre que cuanto más geométrica se vuelven sus obras, es más abstractas y son mucho mejores.
Esta geometrización cada vez se hace más notoria, tan solo hace falta ver y analizar la obra "Campesina con cubos y niño 1912"



 
 
y la compararla con, La mujer de los cubos. Descomposición dinámica de “campesina con cubos” 1912.



 
 
 
En esta ultima vemos que la composición de la primera es ahora el pretexto para la organización de las formas donde las siluetas desaparecen.
 
 
En diciembre de 1915 se organiza por artistas de Moscú y Petrogrado la exposición simbólicamente titulado 0.10.   Malévich expone su Cuadrado negro, que se convirtió en el símbolo, y el elemento básico del arte del Suprematismo.
Coincidiendo con el título de la exposición Malevich publica el folleto " Del Cubismo al Suprematismo". en el que se podía leer: «El artista se ha desembarazado de todo lo que determinaba la estructura objetivo-ideal de la vida y del “arte”: se ha liberado de las ideas, los conceptos y las representaciones, para escuchar solamente la pura sensibilidad» .
 
Para algunos autores fue un acto de rebeldía hacia el entorno académico ruso , donde el arte figurativo era la norma.
El trabajo que más llamó la atención fue Cuadrado negro.



 
 
 
“Cuadrado Negro”.
Moscú, Galería Estatal Tretiakov


Observamos un cuadro pintado al oleo de manera uniforme en un tono monótono negro, sin ningún tipo de golpes pastosos sobre fondo blanco. Es por tanto una obra sencilla y sobria pero no por ello ausente de complejidad, puesto que tras la apabullante serenidad de la forma geométrica, la cual parece retarnos con su quietud al mirarla, se esconde toda la tradición del pensamiento occidental.
 
La elección de la forma cuadrada no es fruto del azar ya que, por tradición, junto con el círculo, esta es la representación de la perfección matemática, la forma cero.
 
El cuadro ocupo en la exposición un lugar especial: la esquina de la sala, como vemos en la fotografía.



 
 
 
Las esquinas son el lugar tradicionalmente destinado a los iconos religiosos.
La relación entre el significado del icono y el Cuadrado negro sobre fondo blanco parece, pues, una referencia al interés que mostro en una de sus etapas por el estudio de los iconos.
 
Desde entonces, el cuadrado, manifiesto visual del suprematismo, ha dividido a los críticos. Para Bart Rutten conservador de Arte Visual del museo Stedelijk, de Ámsterdam “resulta imposible entender el arte moderno sin esa figura geométrica” Pero también tiene muchos detractores, es famosa la frase del presidente ruso Putin, “solo pudo ser pintada fuera de Rusia”.
 
Malevich escribió más tarde que el Suprematismo puede ser dividido en tres etapas, en correspondencia con sus tres cuadrados – negro, rojo y blanco.

 
 
 
Cuadrado rojo. Realismo pictórico de una campesina en dos dimensiones Oleo sobre tela 1915.
  Museo del Estado Ruso de San Petersburgo
 
 
En esta obra el cuadrado rojo parece saltar del fondo blanco, no es una forma rígida, y posee una inmediatez que emerge del blanco con agresividad. Sus ángulos palpitan hacia fuera y la superficie roja que nos parece irregular, como una masa hirviendo a borbotones.
 
El título de la obras "Campesina en dos dimensiones" hace referencia al nuevo concepto de realismo de Malevich que busca formas pictóricas para la nueva figuración no objetiva.
Este cuadro se cree que fue concebido como el arquetipo de los cambios que el orden internacional estaba experimentando. En 1915 la guerra, las huelgas generales y las revueltas forman parte del día a día de Rusia. La Primera Guerra Mundial acompañada de la ofensiva alemana del Báltico amenazaban Rusia. En estas circunstancias en Cuadro rojo representaba el mundo de este lado, era "la señal de la revolución", una premonición artística de la Revolución de Octubre de 1917.
 
Poco a poco el proceso de reducción de elementos pictóricos en sus composiciones fue acentuándose hasta llegar a las series de Blanco sobre blanco de 1917-1918


 
Óleo sobre lienzo. Museo de Arte Moderno, Nueva York.


En 1918, apareció un pequeño cuadro de 80×80 cm que cambió la historia de la pintura Occidental, y que sería el máximo aporte a la misma por parte de Malévich: “Cuadro blanco sobre blanco, donde atraviesa los límites del color definitivamente.
 
“He emergido en el blanco. Naden junto a mí, camaradas pilotos, en este infinito. He establecido el semáforo del suprematismo. ¡Naden! El blanco mar libre, el infinito, está delante de ustedes” dijo el propio Malevich.

Hay varios elementos que se deben tomar en cuenta en esta obra, el concepto del tratamiento de la superficie totalmente plana, en la que se trabaja el área total de lienzo.
El límite real de la composición se establece con las dimensiones del lienzo.

"Elementos que están en el mismo plano que el fondo, de manera que no existe tal dicotomía, el proyecto se trabaja sobre una superficie única, sin profundidades. Es una obra mística en la que el autor, por medio del color blanco, busca ahondar en la problemática de la nada y su infinitud. La idea del vacío y del desierto tan relevante en la conciencia suprematista. Se trata de una Nada Heraclitiana que fluye en el devenir espacio-temporal de una superficie-plano relativista sin arriba ni abajo, ni fondo ni perspectiva u objetos que den sensación de profundidad, haciendo de sus puntos un todo nadificado"

Frete a la critica Malevich defiende su cuadrado argumentando que no está vacío, estaba lleno de la inobjetividad, estaba lleno de sentido.
 
A estas obras que parecen no tener significado, simplemente ser, Malevich le propone signos: el cuadrado rojo como signo revolucionario, la cruz negra como signo de propia muerte, el cuadrado negro como la bandera anarquista, ya que esa inobjetividad de la que gozan sus obras les da esta posibilidad.
 
La intención de Malevich parce ser la de una reinterpretación del mundo sin objetos, donde el artista y el espectador son los que deben darle un sentido al cuadro que aunque pareciera, está lleno de sentido, de sentimiento.

No podemos dejar sin mencionar que Malevich tiene dos momentos suprematistas:
 
EL primero es el suprematismo estático, al cual pertenecen Cuadrado negro (1915), Cuadrado Rojo (1915), Suprematismo con triangulo azul y cuadrado negro (1915).
 
El segundo estado, llamado cósmico o dinámico se da gracias al interés que Malevich venía desarrollando por el cosmos y la infinitud, al cual pertenecen Ocho rectángulos (1915), Aeroplano en vuelo (1915);



 
 
Ocho rectángulos (1915 )



 
 
Aeroplano en vuelo (1915)

 
En ellos el cuadrado se descompone en otros elementos, para formar una composición que parece estar “flotando” en el lienzo.
Este nuevo estado de “flote” es fundamental para el suprematismo, ya que Malevich toma el vuelo de un pájaro como el momento esencial de la toma de conciencia suprematista, y explica así como los objetos se liberan de la gravedad.
Los conceptos de lo inobjetivo, la cuarta dimensión y la relatividad espacial, que se desarrolló en el suprematismo dinámico, se funden en obras mucho más complejas que las anteriores, con más formas y colores, todo esto por el interés que despertaba en Malevich lo celeste y lo espacial. Ejemplos de esto son Suprematismos de 1915, o Masas pictóricas de movimiento de 1916.



 
 
 
La trayectoria de Malévich es inseparable de la historia de Rusia, ferviente defensor de la Revolución de 1917, a la que apoya porque le parece que abre un mundo nuevo.
 
Tras la Revolución, Malévich se convierte en un activo miembro de los comités artísticos revolucionarios y participa en los actos de celebración del primer aniversario de la Revolución.
 
Durante estos años produjo numerosos diseños suprematistas para carteles de propaganda, escenografías teatrales o proyectos arquitectónicos.



 
 
Dibujos suprematistas. 1919

Esta pequeña obra en la que esboza una serie de dibujos suprematistas , perteneció a Anna Leporskaia, una alumna de Malévich , ha sido fechada por John Bowlt y Nicoletta Misler hacia 1919 por su relación con una litografía del álbum Suprematismo, publicado en 1920 .


En 1919 abandona la pintura para dedicarse a la enseñanza y a la escritura, buscando difundir sus ideas sobre el arte y acepta un puesto de profesor en la Escuela Nacional de Artes Aplicadas de Vitebsk que dirigía Marc Chagall.

Durante los años siguientes, Malévich se centró en la docencia, en sus escritos sobre arte y en la creación del grupo Unovis (Los Heraldos del Nuevo Arte).
Tras ser cesado en Vitebsk en 1922, se estableció con algunos estudiantes en Petrogrado , donde trabajó en el Museo de Cultura Artística, que a partir de 1923 se llamó Instituto de Cultura Artística (Injuk) siendo nombrado director del Instituto Malévich .
 El trabajo del instituto se expuso primero en Rusia y después en otros países como Alemania, donde visitó la Bauhaus.
A la llegada de Stalin al poder en 1924. El artista sufrió la opresión del régimen. Pero será a partir 1930 cuando comienza a tener problemas con las autoridades públicas soviéticas por sus contactos con artistas alemanes, es arrestado, aunque puesto en libertad poco después.



 
 
Autorretrato 1933
 
Al final de su vida regresó a la figuración, si bien se supone que algunas de sus obras no figurativas de esta época fueron datadas en fechas anteriores por él mismo para eludir posibles problemas con la clase dirigente.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Kees Van Dongen (Rotterdam, 1877 - Mónaco, 1968)

Kees van Dongen, seudónimo del pintor Cornelis Thòdorus Marie van Dongen, nace en Delfshaven, suburbio de Rotterdam, en enero de 1877. Su padre es fabricante de cerveza.
 
Pinta desde los 15 años. De 1892 a 1897 estudia pintura en “Royal Academy of Fine Arts” en Rotterdam. Mientras estudiaba en la Academia de Artes y Ciencias de Rotterdam, Van Dongen realiza sus primeros cuadros en tonos oscuros, a la manera de Rembrandt. Durante estos años frecuenta los alrededores del puerto y sus gentes le inspiran las escenas que dibuja de marinos y prostitutas.


 
 
De estos años son sus obras:
 
 " Autorretrato en azul", pintada en 1895, cuando apenas tiene dieciocho años.


 
 
Delante de una pared azul en el que se abre una ventana, única fuente de iluminación de la escena, se representa en una pose desafiante, con las manos metidas en los bolsillos, la cabeza levantada y hacia atrás, el cuerpo ligeramente inclinado, y en actitud jactanciosa.
 
Es el autorretrato de una figura autoritaria, un individuo preparado para luchar o, cuanto menos, enfrentarse a la adversidad.
El cuadro, que rechaza el claroscuro, parodia el efecto de contraluz en la fotografía En segundo plano, a través de la ventana, pueden apreciarse los mástiles de los barcos amarrados en Voorhaven puerto de Delfshaven, el barrio de su infancia.


  o " Caballo manchado"
 
 
 
En el lienzo representa un animal extrañamente híbrido. Con una imponente grupa de percherón, y aire de caballo alado y aéreo, que tomar impulso, desafía las leyes de la gravedad y buscar quizás un universo más espiritual. La figura siluetada con trazo grueso oscuro, y con tonos claros para la grupa, realizado con amplias pinceladas perpendiculares, y brumosos y grisáceos tonos para destacar el cuello y los miembros delanteros del animal, sorprende por el toque de color rosa en la nariz con el que rompe la monocromía de la obra.
 
Como todos los artistas se traslada a París en 1897, donde para sobrevivir trabaja de cargador, vende periódicos, hace de retratista callejero y pintor de edificios… estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para salir adelante; pero sobretodo pinta y frecuenta los círculos bohemios de Montmartre.
 
En la colina de Montmartre, pintores pobres, coristas de revistas musicales y cabarets, prostitutas, marginales de toda clase y burgueses extraviados formaban una sociedad subterránea que acabaría inspirando su universo gráfico y pictórico.
 
Vive en un minúsculo apartamento de Montmartre con Augusta Preitinger, holandesa y pintora como él, con quien se casara en 1901 , después vivirán en la rue Girardon, al lado del Moulin de la Galette, que tantas escenas proporcionaría al arte, y ambiente que él mismo pinto.
 
En estos años, el inicio del nuevo siglo, pinta y dibuja escenas de calle, de los cafés, refleja la vida de las prostitutas, cuyos rasgos tienen en su pintura el aire de época que recuerda a muchos de los dibujos de Picasso, y también, a Toulouse-Lautrec. Son los años de dificultades, de estrecheces.
 
 
 
Influenciado en sus inicios por la pintura simbolista y por los claroscuros de Rembrandt, como apuntamos anterior mente, su obra, en estos años, toma un cariz realista y de fuertes connotaciones sociales, ligada a sus ideas políticas anarquistas. Tiene clara simpatía anarquista desde su juventud, hasta el punto de que, con diecinueve años, ilustra la portada del libro de Kropotkin " La anarquía. Filosofía e ideal".
 
En 1904 Van Dongen organiza su primera exposición individual en la galería de Ambroise Vollard, con más de un centenar de sus obras: cuadros con paisajes de Holanda, París y la costa normanda.
 
 
" Entre las acacias Bois de Bulogne". Paris


Con una paleta dominada por azules y grises, y los contornos gruesos y fluidos, la obra recuerdan los ejemplos de Toulouse-Lautrec, con el que él que también colabora en la " La Revue Blanche", cuyas sensuales representaciones de la belle époque ejercieron una influencia permanente en Van Dongen.
 
Van Dongen también, se muestra aquí seguidor de sus contemporáneos, los impresionistas y en especial de Claude Monet, pero rápidamente se forja su propio lenguaje, definido por la turbulencia y el tumulto de colores y formas.
Conoce a Henri Matisse, y es incluido en la primera exposición Fauve de 1905, que dejó al público en general escandalizado al ver los colores brillantes de este grupo de artistas tan poco convencionales.


 
 
"Anita" 1905
 
Van Dongen amante de la utilización de la pincelada espontánea llena de color, la lleva a su máxima expresión en la obra" la Galette".
 
La Galette es una obra que estubo perdida, se cree que en la década de 1950, cuando Van Dongen tuvo dificultades para vender sus obras, él mismo troceó el lienzo en seis partes, de las que ha sido posible recuperar gran parte.


 
 
Debió de ser la "respuesta" del artista al reto que supuso el cuadro de Matisse "Lujo, calma y voluptuosidad", expuesto en el Salon des Indepéndants de 1905.
Utilizan la técnica de puntos y  la libertad de color, pero Van Dongen con ejecución mas espontanea y libre.


 
 
La parte inferior del cuadro, está dedicada a la sala y sus ocupantes, la fauna habitual del Moulin de la Galette, un viejo molino convertido en lugar de ocio, cuando no de desenfreno. Era famoso su baile "de la Mattchiche", una danza "encanallada" en la que los cuerpos se buscaban hasta tocarse, más allá de lo tolerado por los convencionalismos de la época.


 
 
Una mirada atenta a esta "parte" del cuadro nos permite ver un cambio de estilo en el tratamiento de los ojos de la mujer en primer plano, silueteado con grandes trazos de colores contrastados.
Algo semejante vemos en el retrato " Amapola" 1919


 
 
Puede pensarse que este cuadro, " La Galette", no sólo fue la última obra importante con la que Van Dongen puso fin a un periodo , sino también el lienzo que anunciaba su futura sintaxis pictórica.


 
Moulin de la Galette A partir de 1905
 

Van Dongen vivió en el Bateau-Lavoir, un inmueble insalubre de la parte alta de Montmartre, junto con su mujer Guus y su hija Dolly. El taller que ocupaba estaba junto al de Picasso, y los dos artistas forjaron sólidos lazos de amistad.
 
En este periodo, Van Dongen y Picasso compartieron un mismo gusto por "la elegancia provocadora y bárbara" de la mujer, atraídos por el submundo, las prostitutas y las bailarinas de barraca de feria. Van Dongen se sentía atraído por el circo, como Picasso, Apollinaire y muchos otros artistas de comienzos del siglo XX.
El mundo del circo, que la sociedad industrial parecía haber condenado a desaparecer, les parecía fascinante porque en él no hay cabida para los convencionalismos sociales: sus artistas se ofrecen al público en poses indecentes. Van Dongen llegó a pintar a una mujer de goma, una payasa filiforme, amazonas equilibristas, y asimismo a una buena cantidad de payasos de aspecto triste.

 
 
 
Y es que el mundo del circo, en la obra de Van Dongen, aparece teñido de una profunda nostalgia.
 
En 1904 realiza una serie de obras en papel en las que aparecen reproducidas escenas dibujadas in situ de una compañía de circo, en la que trabajaban, entre otros, Saucisse y Pépino. Amazonas acróbatas del circo Médrano (1905) son un verdadero punto de inflexión en la obra gráfica de este artista: el trazo, que se confunde con el fuerte silueteado, es preciso, claro y eficaz, y transmite a los cuerpos una impresión de movilidad, ingravidez y potencia.


 
 
En 1906, como hemos visto, entabla amistad con Pablo Picasso y su compañera Fernande Olivier, Guillaume Apollinaire, Georges Braque, Juan Gris, Gertrude Stein entre otros.
 
Como complemento a sus ingresos por la venta de sus pinturas, van Dongen también los obtiene por la venta de dibujos satíricos al periódico “Revue Blanche”.
 
Son los años en que retrata a Fernande Olivier, el trabajo con Fernande, le permite a Van Dongen experimentar en el arte del retrato, del cual se convierte en un maestro.
 
Retratos de Fernandez:


 
 
 
 
 
 
En ellos, Van Dongen revisa las figuras femeninas y las proyecta en su nuevo modelo, exaltando siempre lo sensual: de la frágil y delicada cortesana a la recia española, pasando por la prostituta embotada por la absenta. Son retratos definidos por encuadres muy ajustados y ángulos sorprendentes que crean un sutil cruce entre expresionismo pictórico y toma fotográfica.
 
En 1907 pinta " Las luchadoras del Tabarin"


 
 
El "Bal Tabarin" era uno de los locales de Montmartre más frecuentados por el pintor holandés, junto con Folies Bergères y Moulin de la Galette. Un cabaret célebre por sus atracciones de coristas, acróbatas y números subidos de tono tales como el espectáculo con influencia javanésa de las "luchadoras" y que daría nombre al cuadro.
 
El cuadro muestra a diez mujeres, colocadas simétricamente como para una fotografía donde no muestran sus habilidades sino que parecen ofrecer al espectador sus rotundos y musculosos cuerpos embutidos en unas mallas rosas como si de mujeres de un harén o prostíbulo se tratase. En " Las luchadoras del Tabarin", tenemos la exaltación de la carne, el deseo, la feminidad y la ambivalencia del deseo sexual.
Por su tema, es una obra excepcional en el conjunto de la obra del artista, que prefería el retrato individual o, a lo sumo, con dos o tres damas elegantes.
 
La obra se cree que está inspirada en las “Demoiselles d’Avignon,” cuadro que Picasso acababa de pintar; los dos lienzos tienen en común el tema del gineceo, la bacanal y la fantasía erótica.

 
 
 
y ambos a su vez en el de “Las bañistas” de Cezanne, obra de la que también Matisse y Derain habían hecho sus versiones.


 
 
Con el cuadro de Picasso, el de Van Dongen comparte algunas reglas formales: el romper con las reglas de perspectiva legada por el Renacimiento, y la ausencia de comunicación entre los personajes representados, cuyas miradas atienden únicamente al observador de la obra.
 
Sus inquietudes expresionistas le llevaron además a mantener contactos con el movimiento expresionista alemán Die Brücke (El Puente) y a participar en algunas de sus actividades y exposiciones.


 
 
Este cuadro de 1907, representa a un gitano travestido que se convierte, bajo el pincel de Van Dongen, en una gran diva que cantan a todo pulmón y que nosotros podemos oír.
 
El lienzo no solo llama la atención por la fuerza de la figura retratada de perfil, sino también por la fuerza y distribución del color; el cuerpo amarillo y extremadamente luminoso está envuelto en una gama sutil de rojos, que también puede verse en otros cuadros, como Las luchadoras de Tabarin. El cerco rojo de la mano, muy aparente, le sirve para realzar el exuberante pecho.
 
" Por lo general, los modelos de este artista son objetos de fantasías, unas fantasías masculinas que no forzosamente conducen a la satisfacción del deseo y que reducen a los hombres a la condición de esclavos (Salomé, Tableau o El chal español) o bien destacan el lado oscuro de la feminidad. Donald Kuspit sostiene que en Van Dongen hay mucho más que "una simple observación de mujeres transgresoras", y que para el artista, las mujeres "son un absoluto que permiten que los hombres hagan realidad su identidad, que puedan convertirse en quienes son realmente".
 
En 1908, Van Dongen expone en la galería de Daniel Henry Kahnweiler.
Gracias a Kahnweiler la extravagancia y la fuerza de las telas de Van Dongen tienen repercusiones inmediatas en el extranjero, especialmente dentro del grupo expresionista alemán Die Brücke, lo que situa en primera línea de la vanguardia.
 
Recordemos que desde 1910 el pintor alarga las siluetas de sus personajes y pinta desnudos que escandalizan al público.


 
 
Entre 1910 y 1913 realizó varios viajes a España, Marruecos y Egipto.
La atracción que sintió por el exotismo de estos países  se vio también reflejada en sus ilustraciones para la edición de Las mil y una noches del DrMardrus, publicada en París en 1918.
 
Relacionado con el tema español, pinta esta obra " El Chal español" expuesto en el Salon d‟Automne de 1913 , considerado escandaloso fue retirado  por orden de la policía.
 
  "El escándalo fue objeto de una importante campaña en la prensa, en la que se enfrentaron los medios de derecha y de izquierda. Henri Matisse, junto con Marquet, Camoin, Valtat, Francis Jourdain y de Ségonzac, tomó la defensa del artista frente a los censores, y en una carta a Charles Camoin escribió, irónico y decepcionado: "La notoriedad de Van Dongen ha crecido gracias a un ridículo escándalo promovido por la pudibundez de Desvallières."


 
 
Sobre un fondo oscuro destaca el desnudo femenino ante un mantón de manila. La escena parece iluminada artificialmente, y  la joven hunde el rostro en una sombra verdosa, poniendo como único limite a su exhibicionismo impúdico su propio rostro, es decir, su identidad.
 
Al final de la I Guerra Mundial, Van Dongen, volvería a su temática predilecta, la figura humana, y se centra en la imagen femenina, contemplada desde un punto de vista sensual, pero más simples y más realista que sus obras expresionistas anteriores.  Sin embargo, Van Dongen nunca renunció a su uso de colores vivos.
 
Convertido en una especie de Gran Gatsby Holandés, gracias a la marquesa Casati y a su amiga Jasmy Jacob, entra en contacto con sociedad de París y de Mónaco. Los encargos se le multiplicaron y se convierte en el retratista de personajes famosos, para los que además organiza suntuosas fiestas y recepciones en numerosas ocasiones.  Retrata a los personajes más destacadas de la época.
Van Dongen se afirma de hecho como retratista de la elegante y mundana sociedad parisina, donde expresa la íntima decadencia que se esconde bajo la corteza del poder y del dinero.


 
 
Jasmy Jacob
 
"Conocida como "la divina", y también como "la aterradora", Jasmy Jacob ha sido descrita como una mujer extraordinariamente soberbia. Jean Melas Kyriazy, en su ensayo Van Dongen après le Fauvisme, incluso sostiene que Jasmy utilizó al pintor "para conquistar el París de la época y satisfacer sus ansias de brillar". Van Dongen y ella se conocieron en 1916, y fue su compañera sentimental hasta 1927. La marquesa Casati y Jasmy Jacob son las dos personalidades femeninas que alejaron al pintor de los parias y marginales que poblaban Montmartre y Montparnasse y lo introdujeron en los salones y casinos frecuentados por la alta sociedad y su séquito de personajes mundanos. Van Dongen descubrió a la sazón un universo pintoresco pero muy atractivo, y Jasmy vio en ello una operación rentable. El arquitecto Francis Jourdain, que admiraba la obra de Van Dongen, describió a Jasmy como un personaje de sobria elegancia y gustos muy sólidos. Los retratos de Jasmy pintados por Van Dongen revelan a una mujer segura de sí misma, altiva, de perfil aguileño."
 
 
Retrato de una mujer con un cigarrillo (Kiki de Montparnasse). 1925

 
 
 
El retrato pintado a la acuarela, en tonos suaves, muestra la imagen de una mujer sexualmente liberada y artísticamente dotada que la convertiría en verdadero centro de los ambientes artísticos parisienses.
 
"«Kiki», el nombre artístico de Alice Ernestine Prin (1901-1953), fue durante los años veinte la gran musa de Montparnasse , compañera de Man Ray , amiga de Ernest Hemingway y musa de los principales artistas de la denominada Escuela de París , como Gargallo , Moïse Kisling , Foujita , Soutine , Modigliani y Marc Chagall , además de Van Dongen . Aunque no existe la seguridad de que se trate de un retrato suyo, su parecido con las fotografías que le hizo Man Ray convierte esta hipótesis en casi certeza. Su aspecto moderno, con el pelo corto tan a la moda y su actitud desenfadada, con el cigarrillo entre los labios, mostrando una gran seguridad en sí misma, también responden a la imagen de la modelo."
 
La crisis económica de 1929 empobreció a la sociedad europea y los encargos artísticos de Van Dongen  sufrió un revés temporal. Sin embargo, pronto supo salir y continua recibiendo encargos, como los del retrato e del Aga Khan y el rey Leopoldo III de Bélgica. Ademas él complementa su trabajo como retratista con un flujo constante de ilustraciones de libros, incluyendo los escritos de Proust  Kipling, Montherlant, Voltaire, Gide, y Baudelaire.

 
Grabados:
 
Sus grabados son espectaculares.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 13 de junio de 2014

Alberto Giacometti .


Escultor y pintor suizo (1901- 1966) creció Bergell cerca de la frontera italiana.

Hijo de Giovanni Giacometti (1868-1933) pintor impresionista y ahijado del pintor simbolista Cuno Amiet (1868-1961), las dos figuras clave en el desarrollo artístico de joven Alberto. Alberto trabaja durante 14 años en el taller de su padre y comparte sus ideas sobre el arte y la naturaleza del arte.

 
 
Giovanni Giacometti en su estudio, 1925.
 
 
De estos años son, su primera pintura al óleo," Naturaleza muerta con manzanas" (1915) y su primer busto esculpido," Base de Diego cabeza pequeña" en yeso de 1915.
 
 
 
" Diego" 1915


Tras terminar la enseñanza secundaria, se traslada a Ginebra para estudiar pintura, dibujo y escultura en la Escuela de Bellas Artes; en 1922 se va a París, y estudiar en la Académie Chaumière en Montparnasse con el escultor Antoine Bourdelle, discípulo de Rodin. Fue aquí donde comenzó a experimentar con el cubismo.

 
 
Composición II. Bronce. 1927


Pronto lo abandona por el surrealismo, y será hacia 1927 cuando muestra sus primeras esculturas surrealistas en el Salón de las Tullerías. "Mujer cuchara" es una de las obras expuestas.




Al poco tiempo , ya es considerado uno de los escultores surrealistas más importantes de la época.
 
Vivía en Montparnasse, y pronto comenzó a entrar en los círculos artístico parisinos y a relacionarse con artistas como Joan Miró, Max Ernst y Pablo Picasso, los escritores como Samuel Beckett, Jean-Paul Sartre, Paul Éluard y André Breton, para el que escribió y dibujó en su publicación Le surréalisme au Service de la Révolution.
 
Si observamos las imágenes " mujer cuchara " y las " dos cabezas " podemos ver en la obra escultórica de Giacometti de estos años la influencia de la escultura africana y oceánica, pero cuando Giacometti se interesa en 1926, el arte africano ha dejado de ser una novedad para los artistas modernos de la generación anterior.



 
 
En resumen podriamos decir que tras una primera etapa de formación y experimentación en Ginebra e Italia, será en París, donde Giacometti asimila las vanguardias artísticas de la década de 1920, ejecuta varias esculturas geométricas, y flirtea con el cubismo, el primitivismo y la abstracción.
 
En 1931 se une al movimiento surrealista de André Breton , movimiento que dejara en 1935, pero la influencia surrealistas juegan una importante y continua influencia en sus creaciones : visión onírica, instalación y montaje, objetos metafóricos de operación, proceso mágico de la figura.
 
En estos años realiza una curiosa serie de «jaulas», composiciones imaginativas en las que un espacio artificial, vacío y aislado, era llenado con objetos absurdos e incongruentes.


 
 
" Bola colgando" . Yeso, metal pintado y cuerda. 1931


"Al poner la bola y la medialuna en el volumen cúbico de una jaula, Giacometti puede jugar con sus dos registros espaciales. Produce así una ambivalencia: confina el objeto en el campo escénico restringido a la jaula, imprimiendo al mismo tiempo un movimiento real; lo inscribe en el espacio del mundo, separándolo de las cosas que lo circundan. La jaula le permite afirmar la particularidad de esta situación y transformar el conjunto en una especie de esfera impenetrable, fluctuante en el interior del mundo real. Parte del espacio real y al mismo tiempo se separa de él, la bola suspendida y la medialuna abren una fisura en la superficie continua de la realidad. Esta escultura captura una experiencia que hacemos, a veces, estando despiertos, experiencia de discontinuidad que se insinúa entre las diferentes partes del mundo. Esta obra tiene una poderosa capacidad de evocación erótica que se encierra en esa jaula de hierro, en la que el aliciente táctil y pendular es un elemento central, aunque inconsciente. Recluida en un armazón transparente, que acentúa la impresión de aislamiento, la puesta en marcha del objeto produce una violenta emoción que se asocia inmediatamente con la irritante sensación de un deseo incumplido, representando todas las frustraciones des dispositivo amoroso, aunque los elementos masculino y femenino son intercambiables. La descripción de Dalí era muy elocuente: “Una bola de madera horadada por un hueco femenino y suspendida por una fina cuerda de violín pende sobre una media luna cuya arista roza ligeramente la cavidad. El espectador se encuentra instintivamente empujado a hacer deslizar la bola sobre la arista; deslizamiento que, sin embargo, la largura de la cuerda no permite efectuar más que a medias”. También realiza la "mujer que camina" en el año 1932, diseñada como un modelo para la exposición surrealista de 1933.


 
 
En estos años realiza innumerables estudios de figuras femeninas inmóviles, que siguen la tradición de la imagen de culto.
Son mujeres erguidas, hieráticas y ensimismadas, en las que Giacometti estudia la verticalidad representativa del cuerpo.

También a partir de 1930, muestra interés por arte decorativo útil y crea objetos utilitarios como: lámparas, jarrones, candelabros que fueron vendidas por el diseñador vanguardista Jean-Michel Frank.
 
 
 
 
Modelo de la lámpara "cabeza" yeso 1934.

Entre 1935 y 1940, Giacometti le interesa el estudio de la cabeza humana. La cabeza humana fue tema central de la investigación de Giacometti durante toda su vida, y una de la razón de su salida del grupo surrealista en 1935. Según él, la representación de una cabeza, que parecía un asunto trivial estaba lejos de ser resuelto. La cabeza y especialmente los ojos son el asiento de la persona humana y el misterio de vida fascina. En los años treinta, los modelos para las cabeza son su hermano Diego, un artista Isabel y una modelo profesional, Rita.



 
 
" Jefe Diego". Yeso 1934



 
 
Cabeza de Isabel. Terracota 1936

La mirada del modelo era, para él, el elemento que dotaba de vitalidad a la cabeza. Nos decía “El ser humano se diferencia de los muertos únicamente por la mirada”. Así, la obra debía devolver la mirada al observador y transmitirle una sensación semejante a la que se obtiene al mirar un sujeto. Por este motivo, al trabajar en los bustos de su hermano Diego, se centra en la cabeza  especialmente.
 
En esta época realizó una visita a España, a pesar de encontrarse en plena Guerra Civil.

Posteriormente exploró nuevas formas de expresión, dedicándose al dibujo y a la pintura.
 
El constructivismo de Cezanne le inspiró para estudiar concienzudamente la naturaleza y su estilo se volvió más clasicista.
En 1938 Giacometti fue atropellado por un automóvil, lo que le obligó a pasar una larga convalecencia, postrado en la cama. El artista tuvo que interrumpir su estudio del natural, lo que le ocasionó un enorme vacío creativo.
Su estado de depresión conectó con la filosofía existencialista de Jean Paul Sartre, a quien conoció en 1939, y su expresividad se proyectó hacia una desesperada lucha por la supervivencia. Según él lo entendió, la materia plástica se reducía a un minúsculo grumo de vida que debía hacerse un hueco y regenerarse en mitad del espacio vacío. A partir de esa sensación, Giacometti pudo volver a crear, según sus propias palabras «para morder la realidad, para defenderme del frío y de la muerte, para sentirme lo más libre posible».

 Al estallar la Segunda Guerra Mundial y ante la presencia alemana en Francia se traslada a vivir a Ginebra, donde conoce a Annette Arm. Finalizada la guerra, en 1946 regresan a París, donde contrajeron matrimonio en 1949.


 
 
"Pequeño busto de Annette" 1946

El matrimonio tuvo un buen efecto en él, ya que en esta época entra en el periodo probablemente más fecundo de su carrera. Fue su mujer la que le brindó la oportunidad de estar constantemente en contacto con el cuerpo humano, soportando pacientemente sesiones que durarían horas hasta que Giacometti lograse lo que buscaba.
 
A partir de ahora ejecuta la obra que lo caracterizaran para siempre: esculturas de cuerpo entero o bustos, modelados a la manera expresionista .
Es entonces cuando a contrapelo de las vanguardias a las que supo pertenecer, se acercó al existencialismo en la acentuación de la subjetividad, al vacío y la angustia del hombre de posguerra. Una búsqueda meditada al límite, donde quita lo superfluo a la figura y llega al hueso. A veces en pequeñas piezas de no más de 5 cm, otras en grandes figuras de 3 metros, de formas simples casi planas.
Con una expresividad repujada a mano, el artista deja su huella en esas texturas que, piel y hueso, encarnan la fragilidad del hombre.
En palabras del propio autor: “Después de 1945, me juré que no dejaría que mis estatuas menguaran de tamaño sin parar. Pero sucedió lo siguiente: podía mantener la altura, pero iban adelgazando, adelgazando… se volvían flacas y larguiruchas”. Así contaba Giacometti su propia evolución hacia las figuras híper estilizadas.
 
En estos años, presenta figuras formando conjuntos interrelacionados sobre planchas de bronce, que interpretan lugares urbanos y espacios naturales .

El hombre que camina aparece en la obra de Giacometti como la contrafigura de la hierática frontalidad de la mujer. Se convierte en el símbolo de la ansiada perfección vital que Giacometti buscaba para sí mismo y para su trabajo.


 
 
" Tres hombres que caminan"


Una planchas de bronce mantienen unidas estas composiciones de figuras. La plancha, con sus espitas a modo de patas, recuerdan a la mesa de su taller.
Al contrario que otras esculturas de Giacometti, que representan figuras aisladas y exentas, ésta muestra un grupo de personajes , tres hombres, que en actitud de caminar lo llevan de  forma natural hacia esa búsqueda del espacio público a través de un grupo de esculturas entre las que se incluye, al propio espectador. Pero estos hombres no interactúan entre ellos sino que caminan en direcciones opuestas, lo que confiere a esta obra un pesimismo terrible.
 
La idea del caminante, no es nueva, aparece ya en las obras anteriores a la guerra y va creciendo con el tiempo.


 
 
Uno de los ejemplos más evidentes de sus juegos espaciales y de sus intentos por que sus obras pudieran entablar una relación casi corporal con el público lo encontramos en "El hombre que camina", que diseñó ya en los sesenta para la Chase Manhattan Plaza y que se contrapone por completo al estatismo frontal de sus mujeres-árbol, como la "Mujer grande de pie".


 
 
"Mujer grande de pie."

 
Estas mismas esculturas las representa dentro de esas jaulas marcos que vimos, en las que se pone de relieve el modo en que Giacometti se dedicó a investigar el espacio de representación desde 1945 hasta su muerte.



 
 
En esta obra observamos otra  de las características que se refleja en varias composiciones del escultor, cuerpos femeninos erguidos como árboles, apenas hechos de palitos, con los brazos abiertos, y que se agarra de esos hierros, que como el umbral la separan del exterior, espacio que comparten con el hombre, representado de medio cuerpo, apenas un busto que brota de la tierra, sin piernas, inmóvil como una piedra, o un árbol talado.



 
 
La misma emoción en cautiverio se despliega también en algunas de sus pinturas, como es este ejemplo : un retrato de trazos nerviosos y superpuestos, donde el magistral dibujo plasma una imagen, de conmovedora quietud, mientras pinceladas sueltas crean el fondo inacabado de colores tierra, en una ilusión de movimiento, atravesado por verticales y horizontales que como guías, dan identidad a su trabajo y lo liga con las líneas escultóricas de las jaulas.

 
¿Qué observamos en la evolución de sus figuras?
 
Al principio, sus figuras son pequeñas, casi diminutas. Según el propio artista, podían transportarse en una simple caja de cerillas. Después, el tamaño de las figuras fue agrandándose mediante una técnica consistente en la adición de materia a una especie de punto germinal. Finalmente, el artista concedió movimiento a las figuras y las representó gesticulando, señalando con el dedo, cayendo al vacío o caminando a grandes zancadas con el fin de atravesar el obstáculo existencial de la nada. En todos los casos se trata de una forma de dignificar la condición humana, expresando mediante la acción las ansias de vivir, el deseo de escapar del vacío y la angustia de cuestionar se sobre la propia existencia.
 
Giacometti no solo es un gran escultor ,dibujante y pintor , también trabaja el grabado durante toda su vida, los primeros aguafuertes los hizo junto un su padre era cuando trabajaba en su taller. Domina la técnica del grabado en madera, el aguafuerte, el aguatinta y la litografía.