sábado, 18 de junio de 2016

Marianne von Werefkin. 1860 - 1938.

 
 
 
Nace en Tula, Rusia. Su familia pertenece a la aristocracia y disfruta de una vida acomodada. Su interés por la pintura comienza pronto, a los catorce años recibe clases particulares en Moscú. En 1886 su padre es nombrado gobernador de la fortaleza Peter and Paul y la familia se traslada a S. Petersburgo donde Werefkin estudia con el pintor Ilya Repin, uno de los grandes maestros del realismo ruso, y cuya obra está dotada de una gran fuerza psicológica en la que plasmaba las enormes tensiones sociales de su época.

 
 
Ilya Repin – “Los sirgadores del Volga”. Óleo sobre lienzo.



Un accidente de caza , en 1888, ocasiona a Marianne una lesión en los dedos índice y pulgar, que casi le aparta de la pintura, pero logra sobreponerse al utilizar los otros dedos de la mano.
 
En 1891 conoce pintor Alexei Jawlensky, cuatro años más joven que ella y alumno de Repin, quien se convierte en su compañero sentimental. Poco tiempo después, en 1896, muere su padre, que le deja una muy buena pensión lo que permite a la pareja trasladarse a Munich , y a Alexei Jawlensky dedicarse solo a la pintura.
 
Marianne von Werefkin , durante 10 años se olvida de su propio trabajo como pintora y se dedica por completo a la difusión de la obra de su compañero, lo que le permite entrar de lleno en los círculos artística de la ciudad.
Marianne y Jawlensky no contraen matrimonio para disfrutar de la asignación de por vida. Pero la relación de la pareja es cada día más tormentosa y la artista se da cuenta que su vida profesional esta ahogada por su compañero, y que en realidad ella es su sombra; así que en 1906, después de un viaje por Francia, vuelve a la pintura, utilizando exclusivamente la témpera y el goúache, para conseguir mayor luminosidad y transparencia.



 
 
"La ciudad roja".


En Munich, Jawlensky entra en la prestigiosa escuela de arte del pintor Antón Azbe, donde conoce a Vasily Kandinsky.
 
Jawlensky y Kandinsky junto a otros jóvenes pintores, comienzan a explorar en el campo de la abstracción y se reúnen asiduamente en casa de Werefkin y Jawlensky. Convirtiéndose el salón de Werefkin es el centro de reunión de la vanguardia alemana y la artista participaba activamente en las discusiones sobre arte abstracto. La prestigiosa Nueva Asociación de Artistas de Munich, (NKVM) se funda en estos salones, lo que permite Marianne Von Werefkin participar en las tres exposiciones de la NKVM.



 
 
 
Otros artistas que acudían con frecuencia a estas reuniones son Gabrièle Münter, Franz Marc, August Macke y Paul Klee.
 
El grupo El jinete Azul se formó durante esos años y Werefkin participó en la primera exposición de 1913.
 
El estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) transforma y cambia radicalmente la vida de todos estos artistas, que tienen que salir de Alemania.



 
 
"Ballsaal"


Kandinsky regresa a Rusia, lo que rompe el corazón de G. Münter, y Werefkin y Jawlwnsky se trasladaron a Suiza, abandonando en Munich todos sus cuadros y la colección de obras de Van Gogh y Gauguin.
 
Después de vivir durante algún tiempo en Zurich, momento en el que conocen a los principales dadaístas, terminan viviendo en Ascona.
 
En 1922, la abandona Jawlensky que se traslada a Alemania; ella decide quedarse definitivamente en Ascona . En esta ciudad se relacionan con los intelectuales y ocultistas que se reúnen en Monte Verité.
 
Antes de analizar la obra de Marianne von Werefkin decir que como nunca fechó sus cuadros, sólo se han podido fechar algunos de 1907.
 
Al analizar la obra pictórica de Werefkin podemos establecer dos etapas:
 
La primera hasta 1896 influenciada par la pintura de Ilya Repin. Esta etapa se caracteriza por el realismo con matices de veladuras y transparencias en una paleta oscura.
 
 
Una segunda en la que sorprende la explosión de color.



 
 
"Cosecha de la fruta en un huerto de la montaña"



 
 
 
En conjunto podemos decir que su pintura posee una fuerte carga expresiva, basada en la utilización de colores primarios, fuertemente contrastados.



 
 
 
Pinta fundamentalmente paisajes y figuras, con un cierto aire místico y de misterio, fruto de la influencia simbolista.



 
 
"Camino de la cruz".


Pero, no subordina las formas al color; se observa en casi todos los cuadros un gusto por darles un cierto efecto de profundidad espacial que la diferencia del resto de expresionistas.



 
 
 
" El monje". Temple sobre cartón grisalla


En sus últimas obras, vemos una exageración expresiva de los rasgos característicos de su pintura, destacando las, cada vez más habituales referencias místicas y las espectaculares perspectivas que deforman y alargan las figuras y los objetos. Los colores tienen un tratamiento más luminoso   



 
 
" Trágico estado de ánimos". Temple sobre cartón
 

 
¿ Qué influencias vemos en la obra de Marianne von Werefkin?
 
 
En 1906 Marianne von Werefkin retoma la pintura bajo la influencia de Edvard Munch.



 
 
 
Estilísticamente, sigue las teorías de Van Gogh, Munch, las pinturas de tono sobre tono de Louis Anqueti, y las ideas de los Nabis , asi como la influencia de Jawlensky y de Kandinsky principalmente, y en " Autorretrato I" tenemos un perfecto ejemplo de esta síntesis entre los excesos cromáticos de Jawlensky y el rigor de Kandinsky.



 
 
 
En "Campo fantástico"



 
 
 
En esta obra, la interpretación del cielo, nos recuerda las pinceladas de Van Gogh en por ejemplo " la noche estrellada" con esas pinceladas pastosas y alargadas, tendiendo hacia grandes espirales y remolinos, que intensificaban la sensación de dramatismo. Es lógica esta influencia pues no solo estudio y admiro al artista, sino que también colecciono obras suyas.
 
En 1924 fundó el grupo “Grosser Bar” (Osa Mayor).
 
En sus últimos años hubo de pintar carteles para poder subsistir, siendo ayudada por sus amigos Carmen y Diego Hagmann.
 
Recordar que:
 
El color en su obra es un vehículo utilizado para transmitir la vida interna, lo que se piensa y se siente; la distribución del color lo llena todo con un simbolismo psicológico. Los verdes profundos y los amarillos ardientes de "Los patinadores" son un ejemplo.



 
 
 
A veces la sensación es simple y aguda, de dar a luz a una forma enfocada como es evidente en "La carretera"; nos llama la atención la composición y distribución de los elementos, con las tres figuras femeninas," anónimas" centrada en un primerísimo plano y los elementos de la naturaleza que se adentran en el papel.



 
 
 
En otras ocasiones es más compleja y difusa, como en "Ave María". El comentario de este cuadro nos puede servir para entender la obra de la artista.



 
 
 
" Aquí, a diferencia de muchos de sus cuadros, el rostro humano contribuye a la superposición de las emociones que se presentan a través de tonos intensos y contrastantes y sombras ominosas. A la derecha vemos un clérigo hizo una pausa para recitar su devoción mariana, frente a una iglesia suavemente bañado en luz blanca. Al otro lado de la calle en un portal oscuro son dos mujeres, al parecer, de mala reputación, que estaba sentado y una de pie, los ojos fijos en la cura de una mirada hosca. En el primer plano son dos mujeres mayores que charlan en la puerta de un negocio intensamente iluminado. Por lo más cerca que los tres grupos de caracteres son el uno al otro, sus esferas emocionales son mundos aparte. El sacerdote está en el recuerdo distante, su sombra curvada que sugiere una visita momentánea a otro reino. Las mujeres jóvenes son perturbados por la vista, aunque en última instancia, la figura con túnica es nada más que una curiosidad que pasa. Las mujeres en la puerta de la tienda bien pueden estar chismeando acerca de cualquiera de los otros personajes, pero al final su charla es una manera inofensiva para distraerse en el tiempo. A pesar del aislamiento de estos tres grupos distintos, cada uno ejerce un campo emocional potente en los otros, todos los cuales reaparecen simbólicamente en el intercesión de los colores anteriores. El gris ambigua por encima de la cura tanto filtra la luz que incide sobre la fachada y se enfrenta con los campos vecinos de rojo y púrpura. Uno puede no están de acuerdo acerca de la idoneidad de las emociones expresadas, pero los colores utilizados para expresar ellos son tan irrefutables como las notas de una sinfonía de Beethoven."
 
 
Llegado a este punto y observadas sus obras podemos decir que la obra pictóricas Marianne tienen como centro temático a la mujer, su aislamiento y su soledad.



 
 
 
Es el caso del cuadro “Otoño” (La Escuela) realizado en 1907, observamos a un grupo de niñas acompañadas de su maestra, en un caminar apacible pero triste.



 
 
 
Ni la maestra ni las niñas tienen rostros definidos, todas son iguales, carecen de identidad de futuro, y oculta su terrible soledad.
 
En la “La Mujer de la Linterna”, plasma el dolor humano en una extraña mezcla de “realismo onírico”.


 
 
 
 
La obra representa a una mujer, que camina por un paisaje invernal, desolado; es una persona abatida por la vida, su joroba habla de una vida ruda en un ambiente inhóspito; ella, camina hacia dos cerdos que duermen plácidamente, como si no les esperara un triste fin, ajenos al drama de la mujer que se aproxima con la linterna. Sin embargo, en medio de este tema y del dominio de colores fríos destacan las manchas rojas presentes en toda la pintura , como un canto a los fauvistas.



 
 
"Mujeres de negro" .Gouache sobre cartón


Al estudiar a Marianne von Werefkin, no solo tenemos que centrarnos en su obra pictórica, sino que debemos tener presente que abordo diversas facetas del arte, como:
 
Ser la que impulso la carrera profesional de Jawlensky.
 
Ser coleccionista de obras de arte. Desde principios de 1903 se sumergió en la compra de obras de los Nabis, Fauves, Paul Gauguin y Vincent Van Gogh. para su colección.
 
Se interesa por los escritores rusos simbolistas que la indujo a escribir poesía simbolista y por la lectura de Theodor Lipps (filósofo y psicólogo alemán ).
 
Marianne von Werefkin, también hizo su aportación en el campo de la Estética. Escribe diversos ensayos teóricos, en los que evidencia su profundo conocimiento de las teorías de vanguardia. 
 
R. Witzling, sostiene que los escritos privados de Marianne Werefkin ( su diario) son tan importantes como los escritos teóricos de Kandisnky sobre las bases de la abstracción. La historiadora cree que la importancia de esta simbiosis se debe a los momentos que compartieron juntos en Munich y en los tranquilos veranos en Murnau junto a Gabriele Münter y awlensky.
 
Sin duda, el mayor aporte de la pintora rusa al movimiento expresionista alemán, fue su capacidad para aglutinar a artistas con intereses comunes.
 
A pesar de todo como las mujeres artistas de su época,( ejemplo Gabriele Münter) , ha sido ignorada por la Historia del Arte, y las referencias a esta pintora, cuando existen, se limitan definirla como la "compañera" de Jawlensky.
 
 
 
 
 
Carente de identidad propia como artista, su obra es todavía hoy poco conocida.




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